02 diciembre 2008

Blanqueo de capitales - EL INDULTO DE LOS KIRCHNER

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Cuando se ha ido del país la astronómica cifra de 28.000 millones de dólares desde enero de 2007 hasta ahora,no va ser el blanqueo de capitales dispuesto por el gobierno el que revierta esta situación. Los capitalistas no van a hacer cola para repatriar ese dinero porque se les otorgue un perdón impositivo. Quien lo sabe mejor que nadie es el propio gobierno. La ley que el gobierno va a mandar al Congreso permite blanquear capitales.... ¡que no tienen la obligación de retornar al pais!El dinero puede permanecer en el exterior Ni Menem -Cavallo se atrevieron ir tan lejos cuando dispusieron el blanqueo en el año1992 , cuando recién arrancaba la convertibilidad.Por lo tanto ,no tienen nada de exagerado las palabras de Massa, quien acaba de afirmar que el proyecto de blanqueo y moratoria es el mayor perdón impositivo del que se tenga memoria.

La decisión del blanqueo no tiene nada que ver, entonces, con la repatriación. Este discurso ,como se suele decir, va dirigido para la "gilada". La verdadera función del blanqueo consiste en establecer una suerte de blindaje para proteger a la burguesía nacional, en primer lugar, a la que esta asociada con el gobierno. Las nuevas leyes no solo condonan las multas, reducen o suprimen los intereses y permiten licuar la deuda otorgando plan de facilidades a10 años a tasas muy por debajo de la inflación, sino que lo más importante liberan a los involucrados de las causas penales en que están procesados. A partir de la sanción de este nuevo paquete,como ya lo adelantan algunos medios, se podrá cerrar el caso Skanska, incluida la causa penal que esta en curso.

Pero , en realidad lo que ha puesto de relieve el caso Skanska es la existencia de una verdadera red delictiva , en la que esta seriamente comprometido el kirchnerismo. El uso de facturas truchas, que salto con el caso citado, constituye una práctica habitual de los capitalistas. Lo nuevo es la dimensión que ha adquirido y el papel gravitante que ha pasado a desempeñar el estado.

Aunque aparecen facturas apócrifas todos los días, hay dos megacausas referidas a estos casos: la de Skanska ya nombrada y otra conococida como megacausa de 2003, Entre las empresas investigadas por supuestos vínculos con Infiniti Group, proveedor de las facturas truchas en el caso Skanska, aparecen empresas líderes como Aeropuertos Argentina 2000, Banelco, Easy Argentina, Espasa SA, Wal Mart, Banco Galicia, Banco Macro-Bansud, Cencosud, Clínica Bazterrica, Coviares y Autopistas del Sol. Siguiendo esta misma línea, en la megacausa del año 2003, el 25 por ciento de las empresas que están investigadas como usuarias de las facturas pertenecen al padrón de grandes contribuyentes. Entre esas compañías figuran empresas de servicios privatizadas (Telecom y la ahora reestatizada Aguas Argentinas), Supermercados Disco, productores de cine, radio y TV (Gerardo Sofovich y Diego Guebel), publicitarios (Ramiro Agulla y Carlos Baccetti), bancos y petroleras. En otras palabras, tenemos implicado en el fraude a lo más granado del capital, incluyendo e incluso liderando esta operatoria sus representantes locales, es decir, los representantes de la burguesía nacional que Kirchner se propone reconstruir como objetivo estratégico de su mandato.

Lo que llama la atención es el peso que tienen los fideicomisos que canalizan la obra pública. Según el periodista Morales Sola, muchas de las otras 23 empresas que compraron facturas truchas y que están involucradas en la misma investigación de la que forma parte Skanska, están vinculadas a fideicomisos para hacer obra pública.

Estamos en presencia de una verdadera asociación ilícita orquestada desde el propio poder político, que maneja una caja paralela. El fraude con las facturas truchas es apenas una de las caras de este negocio. El fraude continúa con el tratamiento impositivo que reciben los fideicomisos, que les permite reducir sensiblemente el impacto tributario de las utilidades del emprendimiento (distribuyendo la carga entre los inversores o difiriendo el impuesto a través de otras maniobras contables).El gobierno meses atrás, ha introducido modificaciones en el régimen impositivo de los mismas ventajas impositivas de antes. Iguales o más importantes que el fraude impositivo son los sobreprecios, prebendas y subsidios y, en términos generales, la impunidad en que se desenvuelve esta actividad. No es exagerado decir que tenemos "una zona liberada". El gobierno y su corte de funcionarios reciben su ‘recompensa' por los servicios que prestan.

El blanqueo, en resumen, es un acto del gobierno no solo en defensa de la burguesía nacional sino también en defensa propia. El matrimonio Kirchner no ha querido quedarse atrás de Menem y ha concluido dictando su propio indulto. Un indulto a los delincuentes de guante blanco. Lo cual ,tratándose de un gobierno que se jacta defensor de los derechos humanos, no es poca cosa.

Hablando de Menem, los Kirchner, muy probablemente han tratado de curarse en salud y se han adelantado a los acontecimientos- confirmando que se encuentran en el ocaso de su gestion- para no terminar igual que el riojano desfilando por los juzgados. El matrimonio quiere asugararse,desde ahora, un retiro fideicomisos pero exceptuando de esos cambios a la obra publica que seguirá conservando las apacible sin sobresaltos.

Por ultimo y no por ello una cuestión menor es que si los Kirchner se ilusionan que el otorgamiento del blanqueo y la moratoria va a ser servir como prenda de negociación para disuadir a la burguesía de sus reclamos, empezando por una hiperdevaluación, están equivocados. Esta tentativa esta condenada al fracaso La clase capitalista va por mas y no va a renunciar, cuando haga falta, a los golpes de mercado para imponerlos.El matrimonio no va a tener mas remedio que encogerse de hombros y repetir resignadamente las palabras de Pugliese: " Les hable con el corazon ( refiriéndose a los empresarios) y me contestaron con el bolsillo"

Pablo Heller

01 diciembre 2008

Tarifazos, en el país del apagón.

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“Esto es como el primer beso a una mujer, que es lo que más cuesta. Después todo es más fácil." (La Nación, 29/11).
Así caracterizó una “fuente” de los mononopolios energéticos al aumento que acaba de disponer el gobierno en las tarifas de gas. Con menos ruido, el gobierno subió también las tarifas eléctricas. En los dos casos, se trata de incrementos que afectan a los mayores consumos residenciales. Pero el “comentario” del empresario no deja dudas: después vendrán tarifazos para los restantes hogares.
Las propias fuentes oficiales admiten que, a renglón siguiente de la luz y el gas, vendrán tarifazos en el agua y el transporte público de pasajeros.
La medida fue celebrada por todos los pulpos de energía, y por partida doble: en la misma semana que lograban una “liberación” tarifaria, le impusieron a los trabajadores petroleros un congelamiento de salarios, con el concurso de la burocracia sindical.
La liberación de las tarifas mejorará los resultados de los banqueros del kirchnerismo, que administran fondos vinculados a la energía. Es el caso de Jorge Brito, el dueño del Banco Macro. Pero lo que Brito embolsa con las tarifas está muy lejos de las inversiones eléctricas: los diarios de ayer informan que el Banco Macro levantará una nueva megatorre en Puerto Madero, el paraíso de la especulación inmobiliaria.
Los aumentos en las tarifas comerciales e industriales en gas y en luz serán trasladadas, inevitablemente, a los consumidores. La mayor carestía golpeará aún más al consumo popular. El gobierno kirchnerista posa de “reactivador”, pero no tiene otro horizonte que el pago de la deuda pública, a donde irá el ahorro en subsidios energéticos.
Mientras De Vido resarcía a los privatizadores, los privatizadores daban su respuesta: la oleada de apagones que no cesa, y que está sublevando a la población de la Ciudad.
Marcelo Ramal

LOS KIRCHNER HABLAN, LOS DESPIDOS CRECEN.

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En la reciente reunión de la UIA, la Presidenta le ofreció a los patrones una reducción de sus aportes jubilatorios si tomaban trabajadores en blanco.
En otro ámbito, más distendido, hubiera desatado una carcajada grosera.

Los patrones quieren que se les alivie el costo de echar trabajadores, no de tomarlos; por eso, entre otras razones, piden la maxidevaluación del peso.
El mismo verso recitó el marido en un acto de los camioneros, cuando dijo que bajo este gobierno el trabajo y el salario "no serán variable de ajuste".
Los alcahuetes que lo rodeaban lo aplaudieron de puro cómplices.
Porque mientras los Kirchner hablan, las patronales despiden.
Iveco, Renault y VW ya han despedido a más del 10% del personal -a los contratados, claro, que se han convertido en el chivo expiatorio, pero sólo por el momento, de la bancarrota capitalista y de la desidia de la burocracia sindical.
Entre las autopartistas, la masacre social es mayor: un 50 por ciento de la actividad.
En la construcción, la cesantía es masiva -una verdadera vuelta a la desocupación de 2002.
Por medio de los despidos, las patronales no solamente buscan resolver los efectos inmediatos de la crisis sino, por sobre todo, retrotraer las condiciones laborales en su conjunto; ¡por eso el presidente de la UIA le reclamó al gobierno mantener la ley de accidentes de trabajo en los términos en que la dejó el menemismo!
Por las mismas razones, estas patronales exigen -junto a Carrió, Macri y Lavagna-, una maxidevaluación del peso, porque esto reduciría el valor del salario real.
Para detener los despidos y las suspensiones es necesario un plan de lucha por el reparto de las horas de trabajo disponibles sin afectar los salarios.
La defensa de los trabajadores está por encima de las elevadas ganancias de los capitalistas, incluso en medio de la crisis.
Los despidos y las suspensiones forman parte también de una presión concertada de la clase patronal para devaluar el peso, con el argumento de que el tipo de cambio actual no le permitiría exportar y por lo tanto producir.
Pura falacia: si la crisis capitalista mundial les obstaculiza la exportación, siempre está el mercado interno y las enormes necesidades insatisfechas de alimentación, vivienda, vestimenta, salud, educación, infraestructura vial e industrial.
Los Kirchner están cediendo a la presión de los capitalistas con devaluaciones diarias, mientras los Carrió, Macri y Duhalde conspiran abiertamente para devaluar y aceptar un plan del FMI.
La devaluación del peso beneficiaría a los capitalistas que han fugado 25.000 millones de dólares en los últimos 18 meses y a los que especulan contra el peso en el llamado mercado de futuros -otros 10 mil millones de dólares.

No a la entrega de la costa de Avellaneda al pulpo Techint. No a la privatización de la ribera.

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El megaproyecto de Álvarez-Techint -Costa del Plata- no significa nada más la privatización y su consiguiente entrega a Techint de 232 hectáreas de la zona costera de Avellaneda y Quilmes. En esta también van juntos, el intendente de Quilmas, Francisco Gutiérrez, y el gobernador Scioli.

El negocio inmobiliario que se le otorga a Techint, se montará sobre los terrenos contaminados del Ceamse, rodeado por el humo de las chimeneas contaminantes del Polo Petroquímico del Dock Sud, y la contaminación de las aguas del Riachuelo y riachos sucedáneos.

Con la salud pública quebrada, sin insumos, sin profesionales, con salarios municipales por debajo de la línea de pobreza, con falta de obras públicas, que solucionen los problemas de infraestructura que tiene la ciudad, con nuestra calidad de vida cada vez más deteriorada por la contaminación, Justamente este megaproyecto de Álvarez-Techint, es lo que menos necesita Avellaneda.

Los trabajadores de Avellaneda necesitan que funcionen, abastecidos con insumos y profesionales, los hospitales y unidades sanitarias del distrito, garantizando la salud de los vecinos.

Que los salarios de los trabajadores del municipio les permita acercarse al valor de una canasta familiar básica

Que se acabe con el envenamiento de nuestro medio ambiente, y se tomen definitivamente las medidas necesarias para que paguen los responsables de la contaminación que padecen los habitantes de la zona: tratamientos gratuitos e indemnización para los afectados.

Un Plan de viviendas populares, no un negociado inmobiliario para unos pocos.

Y frente a este símil de “audiencia pública”, que solo dará formalidad a la entrega de la ribera, planteamos una Asamblea Popular convocada por los trabajadores, organizaciones vecinales y de ambientalistas para debatir y aprobar un plan de lucha de conjunto para frenar la privatización de los terrenos de la costa Avellaneda-Quilmes.


PARTIDO OBRERO AVELLANEDA

17 octubre 2008

Conspiran contra el país

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Los K y todos los partidos patronales

PO 1059
Editorial
Conspiran contra el país
Los K y todos los partidos patronales
No a la devaluación, no a las suspensiones o despidos, por la nacionalización sin pago de los bancos y del comercio exterior, por el desconocimiento de la deuda externa
La atención al desarrollo de la crisis en las bolsas y bancos de Europa y de Estados Unidos ha provocado el descuido hacia lo que se ha convertido, en los últimos días, en uno de los focos más explosivos de esa crisis: nos referimos al derrumbe acelerado de numerosos países ‘emergentes' (que, como se ve, quedarán incluso por debajo de esa condición por mucho más tiempo). En la mayor parte de ellos, la desestabilización pasa fundamentalmente por la fuga de capitales, la cual arrasa con las bolsas y el sistema bancario y causa una generalizada devaluación de la moneda. Países como Pakistán e incluso la India; Turquía o los de Europa del Este; Brasil, México o Argentina han ingresado en el ojo del huracán a una velocidad inusitada. No solamente las caídas de los precios de sus exportaciones y un elevado endeudamiento internacional empujan a los capitales a buscar refugio bajo otros cielos, sino que la misma mecánica de la crisis mundial obliga a las sucursales de los pulpos internacionales a repatriar capitales para hacer frente a la bancarrota de sus propias casas matrices. Esto explica la contradicción de que la crisis norteamericana produzca una mayor valorización del dólar en detrimento de las divisas de los demás países. En algunos países, la fuga de capitales suscita de inmediato una crisis bancarias y el derrumbe del crédito, pero en todos ellos amenaza con quebrar de inmediato la estabilidad de las monedas y crear situaciones hiperinflacionarias. En todos estos países, los gobiernos adoptan medidas destinadas a proteger a los bancos y a las principales empresas capitalistas mediante subsidios o facilidades de acceso al crédito. Lo que en realidad ocurre es que ese dinero aportado livianamente por el Estado va a parar de inmediato al mercado de cambios y produce el derrumbe monetario.
Reuniones conspirativasEn Argentina hemos asistido desde el año pasado a una implacable fuga de capitales, 23.000 millones de dólares, que fue compensada en el mercado de cambios por el superávit del comercio exterior. Esta fuga se ha acentuado ahora, como lo revela la pérdida de divisas del Banco Central y la continua devaluación del peso. Como en otros ‘emergentes', el gobierno promete apoyos de distintos tipos a las empresas y pymes, incluso a sabiendas de que los llevan a la compra de dólares. La fuga mayor de divisas se produce en el mercado mayorista, donde operan bancos y grandes empresas. Aun así, la semana pasada, el ministro de Economía, Carlos Fernández, y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, mantuvieron repetidas reuniones reservadas con los grandes industriales de la UIA, los banqueros y los ruralistas de la Mesa de Enlace, para rendir cuentas de la política cambiaria y financiera oficial; volvieron a repetir esa reunión con el agregado de capitalistas brasileños y del presidente del Central de Brasil, un hombre de los bancos norteamericanos (Enrique Miralles). Era lo único que les faltaba a estas patronales para poner a buen resguardo sus capitales y operar contra el peso argentino. En La Nación del domingo pasado, Miguel Broda, el gurú de los capitales internacionales que operan en Argentina, anunció sin pelos en la lengua que esos capitales quieren la megadevaluación del peso. Al comienzo de la semana, se había desatado una campaña en regla para devaluar el peso en un porcentaje fuerte. Sojeros, gorilas, pejotistas, cívicos de Carrió, Lozano, nacionales y populares de K, comenzaron a hacer presión por la devaluación, incluso con el argumento capcioso de que, de otro modo, "perderíamos competitividad frente a Brasil". Todos habían olvidado de golpe que el real brasileño se había revalorizado un ciento por ciento frente al peso argentino durante los últimos años.
La CGT y la CTA encubren a los devaluadoresLa devaluación va a arrasar con la economía de los trabajadores. No es necesaria, ni mucho menos inevitable. Hay dos medidas que la prevendrían: el control de cambios y el racionamiento de la entrega de divisas, y la nacionalización de los bancos (y un control obrero del Nación y del Provincia), para impedir la devaluación del peso y el peligro de otra hiperinflación. Estas medidas sencillas de salvaguardia nacional anularían las deudas que el Banco Central ha contraído con los bancos privados y en el mercado de futuros. La plata no es de los bancos sino de los depositantes, lo único que hay que garantizar es el derecho de los depositantes y el poder adquisitivo de sus ahorros.
La CGT y la CTA, sin embargo, no ven las cosas de esta manera y dicen buscar un acuerdo social con las patronales para evitar despidos y suspensiones. Es puro encubrimiento: antes de que se hagan el tiempo para sentarse a conversar, la especulación capitalista habrá terminado con las reservas nacionales y con el peso. La CGT y la CTA deben romper con las patronales que están conspirando contra el país, o sea contra todas las clases laboriosas, y reclamar el control de cambios bajo supervisión obrera, la nacionalización de los bancos y el control obrero de los estatales, y el monopolio del comercio exterior. No deben permitir suspensiones o despidos, recurriendo a la lucha más contundente.
Los capitalistas están conspirando contra el peso con la complicidad del Banco Central y por lo tanto del gobierno. Estos han dejado salir a los capitales del país y han endeudado al Central hasta el límite. Como ya lo hemos informado desde estas páginas, ha vendido dólares a futuro, vaciando las reservas en divisas, y lo ha hecho a un tipo de cambio de 3 a 3,10 pesos por dólar, de modo que cuando deba vender los dólares a esos precios, luego de una devaluación, tendrá pérdidas multimillonarias. El gobierno nacional y popular y todos los partidos patronales conspiran contra el país. Los capitalistas reclaman la devaluación monetaria porque tienen un seguro sobre sus propias deudas con el exterior. Pero para los trabajadores la devaluación es desocupación e hiperinflación.
Los K insisten en querer pagar la deuda externa y están tomando medidas para asegurar su pago hasta finales de 2009. Esto lleva al hundimiento financiero del país. Pero resulta que la propia crisis ha desvalorizado a la misma deuda externa, que en el mercado se cotiza a menos de 40.000 millones de dólares de un valor nominal de 150.000 millones. Insistir en pagarla es ofrecer un premio del 400% a los usureros internacionales.
CampañaLlamamos a todos los trabajadores a unirse a una campaña por la nacionalización de los bancos y el comercio exterior, el control de cambios y la prohibición de suspensiones y despidos

SALVAR AL CAPITAL O DEFENDER A LOS TRABAJADORES

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El valor de los capitales de los grandes pulpos bancarios e industriales se ha caído en picada.
Los bancos en Estados Unidos han perdido el 66% de su valor en un año.
General Motors, el 90% de su valor; General Electric, el 50%; Tenaris, el 70% en cuatro meses; son apenas una muestra de una realidad generalizada.
Han quedado en esta situación como consecuencia de la caída de su expectativa de beneficios, por un lado, y de su endeudamiento extraordinario, por el otro.
Ahora reclaman fondos del Estado para salir de su estado de bancarrota, pero ningún estado del planeta tiene los medios financieros para salvar al capital en su conjunto.
Aun así, el gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, ya ha comprometido billones de dólares para asistir a sus grupos más poderosos, dinero que dejará de ir a los gastos sociales y obligará a un endeudamiento colosal del Estado.
Pero para el rescate del conjunto del capital el dinero no alcanza, la única salida son las suspensiones y despidos de trabajadores de sus empresas; la reducción de los salarios, sea por vía directa o por medio de la hiperinflación; el incumplimiento de las promesas de pagar las jubilaciones en función de los aportes efectuados; el despojo de los ahorristas; el achicamiento de los presupuestos de salud y educación; el desalojo de millones de personas de sus viviendas, sea porque no pueden pagar el alquiler o la hipoteca de su propiedad.
El rescate del capital plantea la emergencia de nuevas guerras y el pillaje de los pueblos.
¿Pero no hay otra salida?
Absolutamente sí.
Si el capital no puede mantener en producción la gigantesca maquinaria que ha creado la humanidad, debido a la anarquía de su organización social y al afán incesante de lucro de los capitalistas, los trabajadores debemos hacernos cargo de esa maquinaria, para ponerla al servicio de las necesidades de la mayoría.
Los Kirchner han asumido la responsabilidad de rescatar al pulpo Techint (Tenaris) o a las automotrices o al capital sojero, que mira impotente la caída del precio internacional de la soja.
Para proceder a ese rescate prepara la devaluación del peso, lo que ocasionará mayores miserias para los trabajadores.
Los K ya permitieron la salida de 23.000 millones de dólares en poco más de un año, sin recibir la menor reprimenda de los Buzzi, Carrió o Macri; siguen ofreciendo subsidios a los empresarios, que luego desvían ese dinero hacia la fuga de dólares.
Con la devaluación del peso buscan desvalorizar los salarios y las jubilaciones, y propinar un nuevo golpe a lo que resta de los ahorros depositados en los bancos.
Los secundan en esa labor la totalidad de los partidos patronales, sean de derecha o de centroizquierda, y hasta han logrado que comiencen a colaborar la Unión Industrial y la Mesa de Enlace sojera.
Pero hay otra salida: nacionalizar los bancos y el comercio exterior; establecer el control de cambios; prohibir suspensiones y despidos y repartir las horas de trabajo; terminar con el saqueo de la deuda externa; aumentar de inmediato los salarios y las jubilaciones.
Con este programa podemos unir a los trabajadores de toda América Latina, y convertir a los peligros que vienen de la crisis en los países vecinos en un factor de colaboración entre nuestras clases obreras y campesinas.

31 julio 2008

“ES LA VERSION DE CRISTINA DE LA SOLIDARIDAD PREVISIONAL MENEMISTA”

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Declaraciones de Pitrola ante la ley nacional de jubilacionesNéstor Pitrola declaró: “El proyecto de ley sobre jubilaciones de Cristina Kirchner es una versión aggiornada de la nefasta ‘solidaridad provisional’ de Menem y Cavallo. Legitima la desaparición, no ya del 82% móvil de los sueldos en actividad, sino que divorcia por completo la jubilación de los aportes y de todo porcentaje del cargo en actividad de cada jubilado.”“En cambio, el proyecto actualiza los montos jubilatorios de acuerdo a un índice combinado, que toma en cuenta el aumento de los salarios -según el INDEC- y el aumento de la recaudación del sistema de seguridad social. Pero los índices del INDEC son manipulados y la recaudación previsional está afectada por el trabajo en negro, por los importes en negro de aquellos que están ‘en blanco’, por los despidos y suspensiones e incluso por la evasión provisional".“Además, la actualización hace borrón y cuenta nueva hacia atrás: parte de las jubilaciones actuales sin considerar retroactividad alguna, cuando el promedio jubilatorio de 800 pesos es un tercio del promedio del salario en actividad".Pitrola finalizó: “Llamamos a todas las organizaciones obreras y sindicales a repudiar y movilizarnos contra esta confiscación disfrazada de ‘actualización’, y en respaldo a los estatales cordobeses que defienden su sistema contra Schiaretti y contra el gobierno nacional”.

CORDOBAZO

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Le tocó a un gobernador sojero, adversario de las retenciones móviles, imponer una reducción de las jubilaciones.
Dos pesos, dos medidas: ganancias más altas para los explotadores, menores ingresos para los trabajadores.
No es cierto que Schiaretti ha producido un recorte a las jubilaciones ‘altas', sino especialmente a las que no lo son: en el futuro, las jubilaciones en Córdoba se calcularán sobre el promedio de salarios de los últimos cuatro años, en tanto que hasta ahora se establecían sobre el último sueldo.
Dependiendo de la inflación en cada período, esta reducción de las jubilaciones puede ser infinita.
Pero Schiaretti no actuó por cuenta propia: cumplió con un convenio firmado con el gobierno nacional (entre Duhalde y De la Sota, en 2002) que lo compromete a proceder a esta confiscación para obtener el financiamiento de éste para la Caja Provincial.
Capitanich, el chaqueño, acaba de firmar lo mismo con Cristina Kirchner.
Sojeros y oficialistas, que se enfrentaron durante cuatro meses, se han unido porque en Córdoba se trata de atacar al pueblo.
¿No tenía acaso otra alternativa este gobernador para superar la crisis fiscal que han creado él y sus antecesores?
Sí que la tenía: le bastaba con subir la valuación fiscal de la propiedad rural para recaudar 3.300 millones de pesos en lugar de los 54 millones que cobra en la actualidad.
El capital industrial recibe, en Córdoba, subsidios por 500 millones de pesos anuales.
¡Pero Cristina Kirchner está haciendo lo mismo!
caba de aumentar las tarifas de luz en un promedio del 40%, que aun ‘segmentadas', golpearán principalmente a los trabajadores.
Acaba de pactar con Das Neves un aumento del precio de corte para el petróleo, de 42 a 52 dólares, lo que equivale a una reducción de retenciones para los monopolios.
Lo hace luego de un aumento del 30% en el precio de las naftas.
Aumentan un 16% las prepagas.
El gobierno ‘nacional y popular' está lanzado a un ‘ajuste' contra los trabajadores.
Llevar el salario mínimo a 1.200 pesos miserables o decretar la movilidad de las jubilaciones para el año que viene, y a partir de un nivel desvalorizado, es otra manifestación de la confiscación que sufre el pueblo.
El cordobazo del pasado miércoles en Córdoba no es, por eso, un hecho aislado.
Ya ha comenzado en las provincias lo que rápidamente se convertirá en una huelga general docente.
Durante cinco días se paralizó el transporte en Capital y Gran Buenos Aires, por la incapacidad de patrones y gobierno de ofrecer seguridad a los choferes.
Fate, Pirelli, Firestone, Mafissa, TDO se encuentran en lucha, incluida la huelga general, y acaban de obtener una gran victoria contra la represión patronal.
El régimen político naufraga en medio del debut de una rebelión de los trabajadores y en medio de una crisis mundial imparable.
Desarrollemos una amplia deliberación obrera y popular: por la reapertura de las paritarias, por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, por el ajuste del salario por inflación, por el reparto de las horas de trabajo para incluir a todos los desocupados.Por una alternativa obrera y socialista.

25 julio 2008

Presentan denuncia contra Aníbal Fernández por represión en Plaza de Mayo

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El dirigente del Polo Obrero, Néstor Pitrola, presentará mañana viernes a las 10:30hs en los tribunales federales de Comodoro Py una denuncia por abuso de autoridad, apremios ilegales y lesiones leves contra el ministro Aníbal Fernández, el Jefe de la Policía Federal y contra el restante personal policial que participó de la represión sufrida por el movimiento piquetero el pasado 7 de julio en Plaza de Mayo."Se trató de una represión salvaje contra una movilización obrera independiente. Tuvimos compañeros detenidos por personal de civil a muchas cuadras de Plaza de Mayo, sufrimos amenazas con armas de fuego, el allanamiento de nuestro local central, heridos, golpeados con saña... Todo esto mientras que en el Congreso convivían las carpas de la patronal sojera y del gobierno. Exigiremos castigo a los responsables políticos y materiales de esta andanada represiva."La abogada patrocinante es la Dra. Claudia Ferrero, de la organización Apel.

Editorial publicada en prensa Obrera 1047

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Crisis de gobierno, una camarilla que se encoje
Las renuncias recién empiezan
Por Jorge Altamira

La renuncia de Alberto Fernández marca una quiebra del aparato político del kirchnerismo de cara a la crisis. El jefe de Gabinete toma una decisión unilateral porque advierte la decisión de la camarilla presidencial de seguir gobernando con De Vido, Jaime y Moreno. El gobierno los acaba de poner al frente de Aerolíneas Argentinas, en lo que equivale a una designación vitalicia. Los cajeros del matrimonio se apoderan de este modo de una segunda Skanska, de otra Enarsa o de un equivalente a los fondos expatriados de Santa Cruz. Los hermanitos Ibarra, muy cercanos al ex gerente de los superpoderes, habían anticipado la movida unos días antes. El matrimonio presidencial tomó también otros recaudos, copando la comisión de seguimiento parlamentario que debería aprobar el rescate estatal de Aerolíneas. Pero ojo, porque queda en manos de Cobos nombrar a su president! e.

Sin embargo, la dimisión de un jefe de Gabinete que deja en pie a todo el Gabinete es un parto de los montes. Por eso corren versiones de que la salida de Fernández podría hacer saltar al círculo íntimo de la camarilla, porque hasta Néstor Kirchner se estaría dando cuenta de que le resultaría imposible gobernar con bastonazos a lo Moreno o golpes económicos a lo Jaime y De Vido.

Camarilla

El fusible elegido para reparar el cortocircuito es Sergio Massa, un amigo de negocios de De Vido. Es un muchacho para todas las estaciones, como que debutó en política en la Ucedé del fallecido Alsogaray. El matrimonio lo tuvo ‘in pectore' durante una semana: pretende que lleve adelante una política de apaciguamiento y buenos modales, que sirva para que el trío impresentable (capitaneado por Néstor Kirchner) pueda seguir manejando las riendas del gobierno detrás de las bambalinas. Los Kirchner no quieren superar el sistema de gobierno de camarilla; pero entonces pueden acabar -guardando, claro, las proporciones- a lo Nicolás II de Rusia, o a lo Isabelita-López Rega de Argentina, entre tantísimos otros ejemplos. En la carta de renuncia, Alberto Fernández invita al cenáculo oficial a proceder a un cambio total del Gabinete. El ex jefe de ministros conoce el paño: tuvo a su cargo, en solitario, el sacrificado trabajo de promover la candidatura de Kirchner, en 2002, cuando nadie daba un patacón por esta empresa. Fernández no sólo tiene en cuenta que la salada factura de Aerolíneas requiere una aprobación parlamentaria: también la necesita la ampliación de los gastos del presupuesto que ocasionará la suba del salario mínimo, el nuevo sistema que se anuncia para las jubilaciones y otros controvertidos gastos estatales.

Populismo vacío

Es sorprendente que el matrimonio presidencial crea que una ‘nacionalización' trucha, que los españoles festejan, o un nuevo salario mínimo que no resuelve nada sean una plataforma de ‘redistribución del ingreso' que sirva para reconstruir un gobierno sobre la estrecha base de la camarilla. Ya la inflación en curso ha incrementado, en más de un millón de personas, la población que se encuentra debajo de la línea (oficial) de pobreza. Scioli y Schiaretti han aumentado el impuesto a los ingresos brutos, que repercute directamente sobre los precios. Lo mismo harán otros gobernadores bajo la presión de la crisis fiscal. En Córdoba, los gremios estatales ya han lanzado un paro general. También los gobernadores que se pasaron a la oposición necesitan luchar por su supervivencia. Si Massa quiere estar a la altura de las ambiciones personales que ! se le atribuyen, debería echar a toda la camarilla del gobierno. Para eso necesita el visto bueno del mandamás o la ruptura del matrimonio.

Provincias y gobernadores

La crisis no solamente ha dejado al gobierno sin un buen par de gobernadores que cambiaron de camiseta; el desenlace de la crisis ha achicado aún más su base de aliados. Urtubey necesita abandonar el barco porque está en la picota; le disparan su ex tutor, Romero, y su vice, Zottos. Gioja ya tomó sus distancias atacando a D'Elía; Scioli lanzó un planteo similar al de Alberto Fernández. Das Neves anunció su candidatura petrolera. En el ámbito parlamentario se anuncia un fraccionamiento de antología: Solá ya anunció su disposición a formar su bloque, y es sólo el comienzo.

De un negociado a otro

La crisis en curso tiene otra faz. Así como una diferencia de cien dólares en la controversia por las retenciones alentó un gigantesco acaparamiento de soja, la posibilidad de voltear a Moreno y normalizar el Indek ha desatado una furiosa especulación con los títulos públicos. Aquí el negociado podría superar al de la soja, porque para los títulos públicos que se ajustan por inflación, el reconocimiento de una tasa de incremento de precios entre el 25 y el 30 por ciento representa un bocado de cardenal frente a la del índice oficial del 8 por ciento. Carrió, que pide la destitución de Moreno, se ha convertido en el mascarón de proa de los especuladores de toda calaña.

Oportunidad ¿para quién?

El ‘conflicto del campo' ha desnudado así su verdadero rostro: una crisis económica y política de conjunto. A los que aburren a las audiencias con el cuento de la gran oportunidad que Argentina estaría perdiendo, habría que mencionarles la enorme salida de capitales que se registra en Brasil, la caída de su Bolsa en un 30 por ciento en seis meses y el descenso de la ‘confianza de los empresarios' de ese país: Brasil es receptora del 30 por ciento del comercio exterior de Argentina. La recesión internacional también está volteando los precios de las materias primas de alimentos.

Realismo político

La generalización de la crisis debe reforzar las tendencias a la deliberación política de los trabajadores que comenzó a manifestarse ya durante el ‘conflicto con el campo'. Diversos pronunciamientos sindicales y por lugares de trabajo y estudio han dejado establecida una clara tendencia independiente entre los trabajadores. La derrota del gobierno ya está provocando un desplazamiento a la izquierda de la base popular del kirchnerismo, mientras los opositores no logran coagular un frente y, lo que es más, ya están acudiendo a las puertas del peronismo desmembrado, como claramente lo hace Macri. El llamado a organizar la deliberación de la clase obrera pone de manifiesto ahora todo su realismo político. Pronunciamientos, plenarios, asambleas, coordinadoras: alentamos todas las formas de actuación que permitan erigir una alternativa obrera política. Esta deliberaci&oa! cute;n no debe ser dejada de lado por los reclamos de nuevas paritarias, aumentos salariales y de jubilaciones, o por conflictos sindicales; estas luchas inmediatas deben servir para potenciarlas, porque ahora más que nunca el éxito de las reivindicaciones parciales está condicionado por la intervención política en la crisis abierta.

DERRUMBE ‘NAC & POP'

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Es la hora de sacar conclusiones estratégicas.
Con la renuncia de la espada más fiel del kirchnerismo, el jefe de Gabinete, suenan las campanas funerarias del proyecto ‘nacional y popular', que no tiene nada de lo uno ni de lo otro.
Un proyecto que vino a sacarle las papas del fuego a la clase capitalista aterrada por el derrumbe de 2001.
Kirchner propuso ‘reconstruir a la burguesía nacional'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una patria sojera que se embolsa el 30 por ciento de la riqueza nacional, superexplota a los obreros rurales, evade los impuestos y destruye los bosques y el suelo.
Tenemos el rescate de Aerolíneas, por una cifra incalculable, que arranca de mil millones de dólares; los españoles festejan.
Tenemos la ‘argentinización' de YPF, con plata prestada por Repsol a un capitalista amigo del matrimonio.
Tenemos una deuda externa superior a la de 2001, ajustada por inflación.
Conclusión: Argentina es más dependiente que nunca del capital internacional.
Kirchner se propuso ‘construir poder desde arriba, el Estado'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una camarilla de corruptos, como lo muestran Skanska, los superpoderes, los Taselli y un monto de subsidios que llegará al 50 por ciento del presupuesto nacional un aparato de patoteros.
Tenemos un ‘poder' que acaba de capitular en forma miserable ante el capital agrario de terratenientes, fondos financieros y arrendatarios capitalistas, por su negativa a movilizar al millón y medio de obreros rurales que se encuentra en negro y con salarios miserables.
Que acaba de ser ‘traicionado' por los radicales K y los peronistas S (por Solá) y R (por Reutemann), que han formado parte de las alianzas podridas y espurias del oficialismo.
Kirchner propuso ‘redistribuir los ingresos', lo que suena lindo, pero que en realidad significa proteger de cualquier ‘redistribución' el monopolio de la propiedad que se encuentra en manos de una pequeña minoría que ha saqueado al país.
¿Qué tenemos?
Un salario real con menor poder adquisitivo que en los '90.
Tres millones de trabajadores en negro.
Un régimen laboral más tercerizado y flexibilizado que nunca.
Una inflación galopante y un tercio de la población en la indigencia.
¿No es todo esto el toque de difuntos de esta parodia nacional y popular?
La capitulación del matrimonio presidencial ante la derecha y la patronal sojera es una seria advertencia para los trabajadores.
Una vez más la historia nos demuestra que no tenemos salida bajo la dirección de la burguesía nacional y de sus lacayos.
Que los gobiernos patronales pseudonacionalistas ponen en peligro nuestras conquistas, de ningún modo las acrecientan o defienden.
Que su acción miserable devuelve posibilidades a una derecha comprometida con los peores ataques y hasta atrocidades contra los trabajadores.
Es hora de conclusiones: construyamos mediante la deliberación y la lucha una alternativa obrera y socialista.

23 junio 2008

CONTRA EL GOLPE Y EL AUTOGOLPE

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Cristina Kirchner anunció el martes que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas.En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.

CONTRA EL GOLPE Y CONTRA EL AUTO-GOLPE

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Cristina Kirchner anunció el martes que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas.En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.

29 marzo 2008

Se ha iniciado una crisis política de conjunto

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La decisión del gobierno de subir del 35 al 44 por ciento el impuesto a la exportación de soja y de establecer aumentos móviles según vaya evolucionando el precio internacional, detonó el llamado ‘paro del campo' que se ha convertido en indefinido. No se trata de un rayo en cielo sereno: los conflictos del gobierno con las entidades agrarias han sido incesantes en toda la era K. Sin embargo, los K pusieron sus mejores empeños en mantener al peso artificialmente devaluado, por medio de compra de dólares.

Como consecuencia de esta política, ‘el campo' ha obtenido una renta de devaluación, a partir de exportar en monedas fuertes y pagar salarios e insumos con un peso débil. Los pulpos amigos del gobierno se beneficiaron como no lo habían hecho nunca; nos referimos a los agroexportadores como Cresud (Elsztain), Aceitera General Deheza (Roberto Urquía), Grobocopatel o el grupo Werthein. Se trata de grandes propietarios de tierras, que además manejan la exportación, el financiamiento de las cosechas y los puertos privados en el Paraná. Como se ve, la oligarquía está en los dos campos de la pelea (en el gobierno y en ‘el campo').

Pero la lista, incluso más significativa, incluye a las multinacionales automotrices que exportan el 80% de su producción; a los pulpos mineros que venden afuera el 95% de lo que extraen; y a la industria siderúrgica y del aluminio con las ‘emblemáticas' Techint y Aluar a la cabeza. A los monopolios petroleros hay que reservarles un lugar especial porque exportan el crudo con un 45 por ciento de retenciones, pero la nafta con solamente el 5 por ciento. Aunque los automotores no gozan de una situación ventajosa de precios en el mercado internacional, no se puede decir lo mismo de las otras ramas, cuyos precios han crecido, en un par de años, en un 500%.

Por qué la crisis

Es la primera vez en la historia argentina que la devaluación del peso acompaña un crecimiento de los precios internacionales, que en el caso de la soja, el maíz o el girasol ha aumentado unas cuatro veces, y el doble en el último año. En el caso de la carne, la ‘cuota Hilton' vale hoy más de 20.000 dólares la tonelada. En el pasado era al revés: la devaluación buscaba compensar la caída de la cotización de las exportaciones agrarias. Y aunque es cierto que el peso no se mueve de los 3,15 por dólar desde hace un año y medio, ha venido acompañando la devaluación del dólar, en un 15%, frente al resto de las principales monedas en los últimos ocho meses. A esto hay que sumar la duplicación del precio internacional de la soja, como resultado de la especulación internacional que ha desatado la devaluación internacional del dólar.

¿Por qué entonces la crisis, precisamente con ‘el campo' (que siempre tiene que ir encomillado porque expresa realidades sociales diversas y contradictorias)? Por la simple razón de que una política de devaluación de la moneda en un marco de suba de precios internacionales es lo más cercano a un cóctel explosivo. Es la receta para una hiperinflación, que el gobierno intentó contrarrestar mediante impuestos a la exportación cada vez mayores, incluyendo el establecimiento de un precio tope mediante la retención móvil. Pero los precios que se quieren controlar de este modo reaparecen por el lado de los costos de la producción, sea agraria o no, porque la suba internacional de los precios se difunde por toda la cadena. Así como el petróleo se fue a 100 dólares el barril, los servicios que atienden a la producción petrolera han crecido desmesuradamente. Lo mismo ocurre en el campo con los fertilizantes y las maquinarias.

El hecho es que a pesar del arsenal de retenciones, la carestía en Argentina se encuentra en el 25 por ciento anual - lo cual es la confesión total y absoluta del derrumbe de la política económica oficial.

Si esto no fuera suficiente para alimentar la crisis presente, hay una razón adicional: bajo el capitalismo, el Estado no puede imponer un gravamen que, siendo un 44 por ciento del precio, equivale a más del 80 por ciento del beneficio, no importa cuán alto este beneficio pueda ser en términos absolutos; los capitalistas, que son la clase dominante, no están al servicio del Estado sino que es el Estado el que tiene que estar al servicio de los capitalistas. El arbitraje del Estado entre los diferentes intereses capitalistas y con los trabajadores puede adquirir enorme flexibilidad, en particular si hay una crisis revolucionaria, pero tiene el límite que le fija el régimen social.

Fijar en estas condiciones un precio máximo (como el que imponen las retenciones móviles), que separa a los precios de la evolución de los costos, es una expresión de completa incoherencia y ha llevado la contradicción al paroxismo. El ministro de Economía, Losteau, dio expresión redonda a su completa incoherencia y al impasse del gobierno cuando dijo que necesitaba las retenciones para mantener la subvaluación del peso. Es el juego de la calesita: sacarle ‘al campo' 12.000 millones de dólares para mantener una devaluación que permita seguir con esa exacción.

Contradicción insuperable

El operativo no es, de todos modos, tan simple: el gobierno compra dólares para mantener al peso subvaluado, no con la plata ‘del campo' sino, en gran medida, mediante la emisión de moneda del Banco Central. La mayor parte de la recaudación por retenciones va al pago de la deuda externa, que el año pasado subió en casi 15.000 millones de dólares solamente por la indexación de la contraída en pesos. El aumento habría sido mayor si en lugar del índice de ajuste del secretario Moreno se hubiera aplicado el que corresponde realmente a la evolución de los precios. O sea que el gobierno ‘nacional y popular' le quiere ‘sacar' 12.000 millones de dólares ‘al campo' para seguir sirviendo a la deuda externa, cuyo servicio sube considerablemente en 2009, y poder mantener un dólar subsidiado para beneficiar a los exportadores.

Este rompecabezas insuperable de contradicciones explica el inmovilismo del gobierno ante la crisis, el desgraciado discurso de la Presidenta y la grotesca cruzada del piquetrucho D'Elía.

Crisis fiscal, crisis de Estado

La voluminosa polémica desatada por la crisis ‘del campo' ha dejado en un plano completamente oculto la verdadera raíz de lo que está ocurriendo. El funcionamiento del Estado y el servicio de su deuda no lo banca ni ‘el campo', ni ‘la industria', ni tampoco ‘el comercio'. La estructura fiscal nacional reposa sobre el IVA, ingresos brutos, cuarta categoría y otros impuestos al consumo, que a los trabajadores les lleva entre el 30 y 35 por ciento de los salarios. Mientras los asalariados aportan, de este modo, más del 50% del presupuesto, los capitalistas no aportan estrictamente nada: el 10-11 por ciento del presupuesto, que representarían ganancias e inmobiliario rural, es superado por las concesiones impositivas y los subsidios que les provee el Estado (esto vale también, digamos, para Gran Bretaña, donde, según un estudio de 2005, la clase capitalista es receptora de fondos del presupuesto, no contribuyente).

Todas las tentativas de actualizar la valuación fiscal de la tierra agrícola a su precio de venta han terminado en un fracaso. Al Estado capitalista lo mantiene una masa de trabajadores pauperizados, no la clase capitalista. La política devaluatoria y las retenciones son un recurso extremo para enfrentar una crisis fiscal del Estado argentino que afecte de forma mínima a los capitalistas, especialmente, claro, a los grandes.

A la luz de esta caracterización podemos hablar perfectamente de que estamos en presencia de una crisis de régimen y de Estado. Los economistas vulgares sustituyen esta caracterización por un torneo de culpas entre ‘el campo' y el gobierno. La salida a esta ‘crisis sistémica' pasa rompiendo el ‘sistema': derogando todo gravamen al consumo y descargando la totalidad de la financiación del presupuesto sobre la clase capitalista mediante impuestos elevados y progresivos.

No hace falta decir que cualquier reversión de la tendencia de la especulación internacional de materias primas, que es inevitable como consecuencia de la crisis capitalista mundial, deberá mandar al traste a toda la ‘ingeniería' fiscal del oficialismo. Una expresión, relativamente sutil pero no por ello menos significativa de la debacle de la orientación oficial, es que a pesar de la devaluación de la moneda la exportación argentina ha crecido paralelamente al promedio de otras naciones agrícoloexportadoras; las exportaciones de Brasil crecieron más que las de Argentina a pesar de la revalorización extraordinaria de su moneda, el real. ¿Por qué? Simplemente, porque no tuvieron que enfrentar la serie de crisis que se han ido produciendo desde 2003 con ‘el campo', ni los consecuentes cierres temporales de ventas al exterior.

‘El campo'

El precipitado derrumbe de la política oficial ha producido un movimiento agrario popular, pero dirigido por la capa superior del capital terrateniente, agroindustrial y agrofinanciero. Mientras el carácter popular del movimiento se ve en la composición de la mayoría de los cortes de ruta, su carácter oligárquico se manifiesta en su programa: disminución de las retenciones.

La directiva de la Federación Agraria ha acusado al gobierno de no tener en cuenta a la economía de los chacareros a la hora de aumentar los impuestos a la exportación, pero ella no tiene en cuenta los gigantescos beneficios económicos para los pulpos a la hora de reducirlos. Cuando las reivindicaciones se presentan en términos sectoriales o de rama, y no en términos de clases sociales, es inevitable que los reclamos de la capa baja de la cadena beneficien, incluso en mucha mayor medida, a la parte más alta.

La FAA, por otra parte, ha venido desarrollando una política sistemática de alianza con la Sociedad Rural y con los pulpos exportadores a través de Coninagro. La derogación o reducción de las retenciones perjudicará, por supuesto, a los consumidores, porque la obtención de un precio mayor desde la exportación repercutirá en el mercado interno. A los que dicen que la suba de las retenciones aumenta la vulnerabilidad del chacarero frente a los terratenientes o pulpos financieros, esto porque comprime su ganancia y capital de giro, hay que decirles que una reducción aumenta el precio de la tierra y con ello el arriendo al que recurren numerosos chacareros.

No es el precio internacional, sin embargo, o las retenciones las que deciden, en última instancia, claro, el destino del chacarero: ese destino está determinado por la estructura agraria y por la económica en general.

Los chacareros se han movilizado siguiendo, en su reivindicación principal, la línea de la menor resistencia, que no es necesariamente, o de ningún modo, la que les asegura su estabilidad o su progreso. Para esto último sería necesario privar a los 4.000 grupos que controlan el 50 por ciento de la tierra de su monopolio económico, y reconvertir a ese espacio en una explotación pública o en área de arrendamiento. Solamente así podría repoblarse el campo, lo cual no es un contrasentido en Argentina, dada la jerarquía de su espacio y de su potencial agrario. En lugar de pretender prosperar con una renta devaluatoria que acentúa la miseria de la mayoría de los consumidores, debería defenderse el principio de la nacionalización del comercio exterior, bajo control popular, para que los recursos internacionales sirvan a la industrialización de conjunto del campo.

Una crisis política en regla

El gobierno no ha ingresado en una inesperada crisis política por ineptitud, aunque es propio de un impasse convertir en inepto hasta al más sabio. El discurso de la Presidenta e incluso las exhalaciones de D'Elía son una prueba: el oficialismo se adjudica la enorme rentabilidad ‘del campo' que ahora le reprocha como una afrenta.

Es clara la situación sin salida del actual esquema económico; su reformulación no podrá evitar crisis aún mayores. Desde ya una parte del personal político del PJ se ha manifestado a favor del paro agropecuario (intendentes, gobernadores), cuando aún no se secó la tinta de la convocatoria electoral que debería consagrar presidente, por unanimidad, al cónyuge masculino de la pareja. El gobernador tucumano del 75 por ciento de los votos ha sido abandonado en masa por la oligarquía tradicional de la provincia y por muchos productores, afectados por las caídas de la demanda internacional de algunos rubros.

Si se mira bien, los principales opositores han salido a ofrecerle al gobierno una salida de cicuta en bandeja de plata: que se ponga de acuerdo con las entidades agrarias, hacer recular en dosis al gobierno para cobrarse la factura en las parlamentarias del año que viene. Es la salida más probable, pero ella se hará a expensas de los chacareros, que podrían obtener en mayor o menor medida el reclamo de suspender el aumento de las retenciones, pero que en nada evitará que carguen con el peso mayor de la caída de precios que ya plantea la crisis mundial. También pagarán la cuenta los amigos nacionalistas del gobierno, porque el pacto entrañará un freno a la devaluación del peso, con el crecimiento correspondiente de las importaciones de productos industriales. Pero incluso cualquier diálogo o acuerdo se perderá en el desaguadero cuando la crisis mundial se haga más manifiesta en Brasil, que ya ha producido un déficit descomunal de cuentas con el exterior, en el breve curso de 2008, debido a la remesa de ganancias y dividendos.

Puede llamar la atención que una crisis política en un régimen burgués haya sido desencadenada no por la clase obrera, sino por un conjunto de fracciones de la clase capitalista. La anomalía no es tal si se piensa que el síntoma más contundente del impasse de un régimen es la inconformidad de las clases que medran o se aprovechan de él, en tanto que para los trabajadores las tensiones de la sociedad capitalista son el pan de cada día. La oligarquía contribuyó fuertemente a socavar a la dictadura de Onganía; los acreedores de la deuda externa, Reagan y Thatcher, a los Galtieri; los Bunge y Born a Alfonsín; y los Techint y el Deutsche Bank (que debía pagar los seguros por un incumplimiento de la deuda externa) a De la Rúa.

Moyano, Yasky y D'Elía

La clase obrera se encuentra ausente en esta etapa de la crisis, pero esto no quiere decir que esté ajena a ella. Por empezar, está viendo el desguace de la CTA, cuya pata agraria se levanta contra el gobierno, mientras su pata docente hace de lamebotas del oficialismo y su ala piquetrucha de fuerza de choque.

Para aquellos sectores sindicales que señalaban a la CTA como la salida frente a la CGT, es una lástima que hayan dejado pasar Semana Santa para darle un merecido responso. Por el lado de la CGT, ungida columna vertebral del Kristinismo, ha oficializado a los ojos de todo el país su condición de fuerza de choque, que quizá pasó inadvertida en el Hospital Francés, en Sauce Viejo (Neuquén), en el Casino, en el Subte, contra la Fuba... y así de seguido.

Es la burocracia que entregó las paritarias por el 16 por ciento de promedio anual, cuando la inflación ha ido más lejos e irá más lejos aún al final de esta crisis. Ya se observan en los metalúrgicos, mecánicos y bancarios varios frentes de resistencia a esta entrega en las paritarias que aún no han cerrado. Gran parte de las motivaciones que llevaron a una parte media y superior de la clase media a movilizarse a partir de la noche del martes, tuvo que ver con el rechazo al patoterismo ‘sindical', o sea a una mafia que ha recibido la consagración oficial, cuando el asesinato del santafesino Berioz, del sindicato de camioneros, y de otros en otros sindicatos, están mostrando un cuadro de descomposición imparable, vinculado con el manejo de cuantiosas sumas de dinero.

La parte derechista de la pequeña burguesía que también caceroleó el martes no tiene capacidad política propia para darle una dirección política a una oposición popular, salvo en la medida en que la permanencia de la burocracia de los sindicatos y sus métodos patoteriles le arriman letra a su demagogia. La descomposición del nacionalismo burgués pone de manifiesto el lugar histórico irremplazable que tiene la construcción de una alternativa obrera y socialista.

Emprendamos una campaña política

¿Cómo arrancar en esta nueva etapa? En nuestra opinión, con una movilización política que traiga al escenario las grandes reivindicaciones obreras y populares, al mismo tiempo que oponemos al programa de frente único de los terratenientes y chacareros un programa que salde la revolución agraria y nacional que tiene pendiente históricamente Argentina, la expropiación de los grandes capitales latifundistas y financieros. De esta manera estaremos luchando para llevar al campo de la clase obrera combativa a los obreros del campo y a los pequeños chacareros, y contribuiremos a romper el frente con la oligarquía que han promovido las llamadas entidades agrarias.

Jorge Altamira

26 marzo 2008

OTRA PUEBLADA DESPUES DE UN DISCURSO PRESIDENCIAL

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Un gobierno hipotecado, una crisis de largo alcance
Cristina Kirchner ha logrado con su discurso arrogante y provocador lo que solamente De la Rua había conseguido antes de ella: suscitar una rebelión popular.
La presidente ataca el paro de los grandes pulpos y pequeños y medianos productores agropecuarios desde la ‘caja’ de De Vido, los fondos de Santa Cruz, la reprivatización de YPF y la creciente entrega del petróleo, los sobreprecios de Skanska, la 4x4 que Varizat tiró contra los docentes de su provincia, el pago de la deuda externa con la plata del Anses, una inflación imparable, los techos salariales y, por último, desde las patotas de la burocracia que ella ungió como sus aliadas, que van al ataque de los trabajadores que luchan, o desde los piquetruchos como D’Elía, que encubren las fechorías del oficialismo.
El paro agropecuario expresa el agotamiento definitivo de la política de devaluación monetaria y de intervencionismo arbitrario del gobierno en beneficio de la ‘burguesía nacional’ adicta.
Estamos ante una lucha por el reparto de la renta económica entre diversos sectores capitalistas, cuyas consecuencias las paga el pueblo con carestía y superexplotación.
La Federación Agraria Argentina e incluso muchos chacareros autoconvocados han desvirtuado el carácter independiente de su lucha al aliarse a la Sociedad Rural y a los pulpos agrofinancieros, que serán los mayores beneficiarios de la reivindicación de suspender los aumentos de las retenciones a las exportaciones.
Los pulpos y los terratenientes tienen valuaciones fiscales irrisorias con la complicidad de los Kirchner, los Scioli, los Schiaretti o los Binner. Estos grandes pulpos son los que sustentan, en América Latina, la ofensiva de Bush contra los procesos populares o de liberación nacional.
El componente popular de los cortes de ruta agrarios está desvirtuado por la dirección política y los reclamos del movimiento, que son los de la gran propiedad capitalista agraria.
El Partido Obrero quiere destacar el derrumbe completo de la política económica oficial, que es también una expresión de la crisis capitalista mundial. La salida a este derrumbe no pasa por tomar partido por cuál sector capitalista se queda con el fruto del trabajo de la clase obrera y de los productores independientes. Pasa por impulsar la nacionalización de la gran propiedad agraria y su arrendamiento a los chacareros necesitados de tierra y al servicio del poblamiento agrario, o de los obreros del campo. Pasa por la nacionalización del comercio exterior y por sobre todo de los puertos privados (por donde los grandes pulpos contrabandean la exportación sin pagar retenciones), bajo control de productores y obreros, para asegurar que los beneficios de la producción sirvan a la industrialización agraria y a superar las grandes carencias sociales.
Ante la crisis abierta llamamos a los trabajadores a no permitir que la burocracia siga manejando las paritarias y a intervenir en ellas para imponer un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar y el fin de la flexibilización laboral.
Se ha abierto una crisis de largo alcance, económica pero por sobre todo política. El nacionalismo burgués concluye en un fracaso.
El gobierno matrimonial está definitivamente hipotecado. Impulsemos una alternativa obrera y socialista.
JORGE ALTAMIRA
 
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