17 octubre 2008

SALVAR AL CAPITAL O DEFENDER A LOS TRABAJADORES

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El valor de los capitales de los grandes pulpos bancarios e industriales se ha caído en picada.
Los bancos en Estados Unidos han perdido el 66% de su valor en un año.
General Motors, el 90% de su valor; General Electric, el 50%; Tenaris, el 70% en cuatro meses; son apenas una muestra de una realidad generalizada.
Han quedado en esta situación como consecuencia de la caída de su expectativa de beneficios, por un lado, y de su endeudamiento extraordinario, por el otro.
Ahora reclaman fondos del Estado para salir de su estado de bancarrota, pero ningún estado del planeta tiene los medios financieros para salvar al capital en su conjunto.
Aun así, el gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, ya ha comprometido billones de dólares para asistir a sus grupos más poderosos, dinero que dejará de ir a los gastos sociales y obligará a un endeudamiento colosal del Estado.
Pero para el rescate del conjunto del capital el dinero no alcanza, la única salida son las suspensiones y despidos de trabajadores de sus empresas; la reducción de los salarios, sea por vía directa o por medio de la hiperinflación; el incumplimiento de las promesas de pagar las jubilaciones en función de los aportes efectuados; el despojo de los ahorristas; el achicamiento de los presupuestos de salud y educación; el desalojo de millones de personas de sus viviendas, sea porque no pueden pagar el alquiler o la hipoteca de su propiedad.
El rescate del capital plantea la emergencia de nuevas guerras y el pillaje de los pueblos.
¿Pero no hay otra salida?
Absolutamente sí.
Si el capital no puede mantener en producción la gigantesca maquinaria que ha creado la humanidad, debido a la anarquía de su organización social y al afán incesante de lucro de los capitalistas, los trabajadores debemos hacernos cargo de esa maquinaria, para ponerla al servicio de las necesidades de la mayoría.
Los Kirchner han asumido la responsabilidad de rescatar al pulpo Techint (Tenaris) o a las automotrices o al capital sojero, que mira impotente la caída del precio internacional de la soja.
Para proceder a ese rescate prepara la devaluación del peso, lo que ocasionará mayores miserias para los trabajadores.
Los K ya permitieron la salida de 23.000 millones de dólares en poco más de un año, sin recibir la menor reprimenda de los Buzzi, Carrió o Macri; siguen ofreciendo subsidios a los empresarios, que luego desvían ese dinero hacia la fuga de dólares.
Con la devaluación del peso buscan desvalorizar los salarios y las jubilaciones, y propinar un nuevo golpe a lo que resta de los ahorros depositados en los bancos.
Los secundan en esa labor la totalidad de los partidos patronales, sean de derecha o de centroizquierda, y hasta han logrado que comiencen a colaborar la Unión Industrial y la Mesa de Enlace sojera.
Pero hay otra salida: nacionalizar los bancos y el comercio exterior; establecer el control de cambios; prohibir suspensiones y despidos y repartir las horas de trabajo; terminar con el saqueo de la deuda externa; aumentar de inmediato los salarios y las jubilaciones.
Con este programa podemos unir a los trabajadores de toda América Latina, y convertir a los peligros que vienen de la crisis en los países vecinos en un factor de colaboración entre nuestras clases obreras y campesinas.

31 julio 2008

“ES LA VERSION DE CRISTINA DE LA SOLIDARIDAD PREVISIONAL MENEMISTA”

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Declaraciones de Pitrola ante la ley nacional de jubilacionesNéstor Pitrola declaró: “El proyecto de ley sobre jubilaciones de Cristina Kirchner es una versión aggiornada de la nefasta ‘solidaridad provisional’ de Menem y Cavallo. Legitima la desaparición, no ya del 82% móvil de los sueldos en actividad, sino que divorcia por completo la jubilación de los aportes y de todo porcentaje del cargo en actividad de cada jubilado.”“En cambio, el proyecto actualiza los montos jubilatorios de acuerdo a un índice combinado, que toma en cuenta el aumento de los salarios -según el INDEC- y el aumento de la recaudación del sistema de seguridad social. Pero los índices del INDEC son manipulados y la recaudación previsional está afectada por el trabajo en negro, por los importes en negro de aquellos que están ‘en blanco’, por los despidos y suspensiones e incluso por la evasión provisional".“Además, la actualización hace borrón y cuenta nueva hacia atrás: parte de las jubilaciones actuales sin considerar retroactividad alguna, cuando el promedio jubilatorio de 800 pesos es un tercio del promedio del salario en actividad".Pitrola finalizó: “Llamamos a todas las organizaciones obreras y sindicales a repudiar y movilizarnos contra esta confiscación disfrazada de ‘actualización’, y en respaldo a los estatales cordobeses que defienden su sistema contra Schiaretti y contra el gobierno nacional”.

CORDOBAZO

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Le tocó a un gobernador sojero, adversario de las retenciones móviles, imponer una reducción de las jubilaciones.
Dos pesos, dos medidas: ganancias más altas para los explotadores, menores ingresos para los trabajadores.
No es cierto que Schiaretti ha producido un recorte a las jubilaciones ‘altas', sino especialmente a las que no lo son: en el futuro, las jubilaciones en Córdoba se calcularán sobre el promedio de salarios de los últimos cuatro años, en tanto que hasta ahora se establecían sobre el último sueldo.
Dependiendo de la inflación en cada período, esta reducción de las jubilaciones puede ser infinita.
Pero Schiaretti no actuó por cuenta propia: cumplió con un convenio firmado con el gobierno nacional (entre Duhalde y De la Sota, en 2002) que lo compromete a proceder a esta confiscación para obtener el financiamiento de éste para la Caja Provincial.
Capitanich, el chaqueño, acaba de firmar lo mismo con Cristina Kirchner.
Sojeros y oficialistas, que se enfrentaron durante cuatro meses, se han unido porque en Córdoba se trata de atacar al pueblo.
¿No tenía acaso otra alternativa este gobernador para superar la crisis fiscal que han creado él y sus antecesores?
Sí que la tenía: le bastaba con subir la valuación fiscal de la propiedad rural para recaudar 3.300 millones de pesos en lugar de los 54 millones que cobra en la actualidad.
El capital industrial recibe, en Córdoba, subsidios por 500 millones de pesos anuales.
¡Pero Cristina Kirchner está haciendo lo mismo!
caba de aumentar las tarifas de luz en un promedio del 40%, que aun ‘segmentadas', golpearán principalmente a los trabajadores.
Acaba de pactar con Das Neves un aumento del precio de corte para el petróleo, de 42 a 52 dólares, lo que equivale a una reducción de retenciones para los monopolios.
Lo hace luego de un aumento del 30% en el precio de las naftas.
Aumentan un 16% las prepagas.
El gobierno ‘nacional y popular' está lanzado a un ‘ajuste' contra los trabajadores.
Llevar el salario mínimo a 1.200 pesos miserables o decretar la movilidad de las jubilaciones para el año que viene, y a partir de un nivel desvalorizado, es otra manifestación de la confiscación que sufre el pueblo.
El cordobazo del pasado miércoles en Córdoba no es, por eso, un hecho aislado.
Ya ha comenzado en las provincias lo que rápidamente se convertirá en una huelga general docente.
Durante cinco días se paralizó el transporte en Capital y Gran Buenos Aires, por la incapacidad de patrones y gobierno de ofrecer seguridad a los choferes.
Fate, Pirelli, Firestone, Mafissa, TDO se encuentran en lucha, incluida la huelga general, y acaban de obtener una gran victoria contra la represión patronal.
El régimen político naufraga en medio del debut de una rebelión de los trabajadores y en medio de una crisis mundial imparable.
Desarrollemos una amplia deliberación obrera y popular: por la reapertura de las paritarias, por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, por el ajuste del salario por inflación, por el reparto de las horas de trabajo para incluir a todos los desocupados.Por una alternativa obrera y socialista.

25 julio 2008

Presentan denuncia contra Aníbal Fernández por represión en Plaza de Mayo

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El dirigente del Polo Obrero, Néstor Pitrola, presentará mañana viernes a las 10:30hs en los tribunales federales de Comodoro Py una denuncia por abuso de autoridad, apremios ilegales y lesiones leves contra el ministro Aníbal Fernández, el Jefe de la Policía Federal y contra el restante personal policial que participó de la represión sufrida por el movimiento piquetero el pasado 7 de julio en Plaza de Mayo."Se trató de una represión salvaje contra una movilización obrera independiente. Tuvimos compañeros detenidos por personal de civil a muchas cuadras de Plaza de Mayo, sufrimos amenazas con armas de fuego, el allanamiento de nuestro local central, heridos, golpeados con saña... Todo esto mientras que en el Congreso convivían las carpas de la patronal sojera y del gobierno. Exigiremos castigo a los responsables políticos y materiales de esta andanada represiva."La abogada patrocinante es la Dra. Claudia Ferrero, de la organización Apel.

Editorial publicada en prensa Obrera 1047

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Crisis de gobierno, una camarilla que se encoje
Las renuncias recién empiezan
Por Jorge Altamira

La renuncia de Alberto Fernández marca una quiebra del aparato político del kirchnerismo de cara a la crisis. El jefe de Gabinete toma una decisión unilateral porque advierte la decisión de la camarilla presidencial de seguir gobernando con De Vido, Jaime y Moreno. El gobierno los acaba de poner al frente de Aerolíneas Argentinas, en lo que equivale a una designación vitalicia. Los cajeros del matrimonio se apoderan de este modo de una segunda Skanska, de otra Enarsa o de un equivalente a los fondos expatriados de Santa Cruz. Los hermanitos Ibarra, muy cercanos al ex gerente de los superpoderes, habían anticipado la movida unos días antes. El matrimonio presidencial tomó también otros recaudos, copando la comisión de seguimiento parlamentario que debería aprobar el rescate estatal de Aerolíneas. Pero ojo, porque queda en manos de Cobos nombrar a su president! e.

Sin embargo, la dimisión de un jefe de Gabinete que deja en pie a todo el Gabinete es un parto de los montes. Por eso corren versiones de que la salida de Fernández podría hacer saltar al círculo íntimo de la camarilla, porque hasta Néstor Kirchner se estaría dando cuenta de que le resultaría imposible gobernar con bastonazos a lo Moreno o golpes económicos a lo Jaime y De Vido.

Camarilla

El fusible elegido para reparar el cortocircuito es Sergio Massa, un amigo de negocios de De Vido. Es un muchacho para todas las estaciones, como que debutó en política en la Ucedé del fallecido Alsogaray. El matrimonio lo tuvo ‘in pectore' durante una semana: pretende que lleve adelante una política de apaciguamiento y buenos modales, que sirva para que el trío impresentable (capitaneado por Néstor Kirchner) pueda seguir manejando las riendas del gobierno detrás de las bambalinas. Los Kirchner no quieren superar el sistema de gobierno de camarilla; pero entonces pueden acabar -guardando, claro, las proporciones- a lo Nicolás II de Rusia, o a lo Isabelita-López Rega de Argentina, entre tantísimos otros ejemplos. En la carta de renuncia, Alberto Fernández invita al cenáculo oficial a proceder a un cambio total del Gabinete. El ex jefe de ministros conoce el paño: tuvo a su cargo, en solitario, el sacrificado trabajo de promover la candidatura de Kirchner, en 2002, cuando nadie daba un patacón por esta empresa. Fernández no sólo tiene en cuenta que la salada factura de Aerolíneas requiere una aprobación parlamentaria: también la necesita la ampliación de los gastos del presupuesto que ocasionará la suba del salario mínimo, el nuevo sistema que se anuncia para las jubilaciones y otros controvertidos gastos estatales.

Populismo vacío

Es sorprendente que el matrimonio presidencial crea que una ‘nacionalización' trucha, que los españoles festejan, o un nuevo salario mínimo que no resuelve nada sean una plataforma de ‘redistribución del ingreso' que sirva para reconstruir un gobierno sobre la estrecha base de la camarilla. Ya la inflación en curso ha incrementado, en más de un millón de personas, la población que se encuentra debajo de la línea (oficial) de pobreza. Scioli y Schiaretti han aumentado el impuesto a los ingresos brutos, que repercute directamente sobre los precios. Lo mismo harán otros gobernadores bajo la presión de la crisis fiscal. En Córdoba, los gremios estatales ya han lanzado un paro general. También los gobernadores que se pasaron a la oposición necesitan luchar por su supervivencia. Si Massa quiere estar a la altura de las ambiciones personales que ! se le atribuyen, debería echar a toda la camarilla del gobierno. Para eso necesita el visto bueno del mandamás o la ruptura del matrimonio.

Provincias y gobernadores

La crisis no solamente ha dejado al gobierno sin un buen par de gobernadores que cambiaron de camiseta; el desenlace de la crisis ha achicado aún más su base de aliados. Urtubey necesita abandonar el barco porque está en la picota; le disparan su ex tutor, Romero, y su vice, Zottos. Gioja ya tomó sus distancias atacando a D'Elía; Scioli lanzó un planteo similar al de Alberto Fernández. Das Neves anunció su candidatura petrolera. En el ámbito parlamentario se anuncia un fraccionamiento de antología: Solá ya anunció su disposición a formar su bloque, y es sólo el comienzo.

De un negociado a otro

La crisis en curso tiene otra faz. Así como una diferencia de cien dólares en la controversia por las retenciones alentó un gigantesco acaparamiento de soja, la posibilidad de voltear a Moreno y normalizar el Indek ha desatado una furiosa especulación con los títulos públicos. Aquí el negociado podría superar al de la soja, porque para los títulos públicos que se ajustan por inflación, el reconocimiento de una tasa de incremento de precios entre el 25 y el 30 por ciento representa un bocado de cardenal frente a la del índice oficial del 8 por ciento. Carrió, que pide la destitución de Moreno, se ha convertido en el mascarón de proa de los especuladores de toda calaña.

Oportunidad ¿para quién?

El ‘conflicto del campo' ha desnudado así su verdadero rostro: una crisis económica y política de conjunto. A los que aburren a las audiencias con el cuento de la gran oportunidad que Argentina estaría perdiendo, habría que mencionarles la enorme salida de capitales que se registra en Brasil, la caída de su Bolsa en un 30 por ciento en seis meses y el descenso de la ‘confianza de los empresarios' de ese país: Brasil es receptora del 30 por ciento del comercio exterior de Argentina. La recesión internacional también está volteando los precios de las materias primas de alimentos.

Realismo político

La generalización de la crisis debe reforzar las tendencias a la deliberación política de los trabajadores que comenzó a manifestarse ya durante el ‘conflicto con el campo'. Diversos pronunciamientos sindicales y por lugares de trabajo y estudio han dejado establecida una clara tendencia independiente entre los trabajadores. La derrota del gobierno ya está provocando un desplazamiento a la izquierda de la base popular del kirchnerismo, mientras los opositores no logran coagular un frente y, lo que es más, ya están acudiendo a las puertas del peronismo desmembrado, como claramente lo hace Macri. El llamado a organizar la deliberación de la clase obrera pone de manifiesto ahora todo su realismo político. Pronunciamientos, plenarios, asambleas, coordinadoras: alentamos todas las formas de actuación que permitan erigir una alternativa obrera política. Esta deliberaci&oa! cute;n no debe ser dejada de lado por los reclamos de nuevas paritarias, aumentos salariales y de jubilaciones, o por conflictos sindicales; estas luchas inmediatas deben servir para potenciarlas, porque ahora más que nunca el éxito de las reivindicaciones parciales está condicionado por la intervención política en la crisis abierta.

DERRUMBE ‘NAC & POP'

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Es la hora de sacar conclusiones estratégicas.
Con la renuncia de la espada más fiel del kirchnerismo, el jefe de Gabinete, suenan las campanas funerarias del proyecto ‘nacional y popular', que no tiene nada de lo uno ni de lo otro.
Un proyecto que vino a sacarle las papas del fuego a la clase capitalista aterrada por el derrumbe de 2001.
Kirchner propuso ‘reconstruir a la burguesía nacional'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una patria sojera que se embolsa el 30 por ciento de la riqueza nacional, superexplota a los obreros rurales, evade los impuestos y destruye los bosques y el suelo.
Tenemos el rescate de Aerolíneas, por una cifra incalculable, que arranca de mil millones de dólares; los españoles festejan.
Tenemos la ‘argentinización' de YPF, con plata prestada por Repsol a un capitalista amigo del matrimonio.
Tenemos una deuda externa superior a la de 2001, ajustada por inflación.
Conclusión: Argentina es más dependiente que nunca del capital internacional.
Kirchner se propuso ‘construir poder desde arriba, el Estado'.
¿Qué tenemos?
Tenemos una camarilla de corruptos, como lo muestran Skanska, los superpoderes, los Taselli y un monto de subsidios que llegará al 50 por ciento del presupuesto nacional un aparato de patoteros.
Tenemos un ‘poder' que acaba de capitular en forma miserable ante el capital agrario de terratenientes, fondos financieros y arrendatarios capitalistas, por su negativa a movilizar al millón y medio de obreros rurales que se encuentra en negro y con salarios miserables.
Que acaba de ser ‘traicionado' por los radicales K y los peronistas S (por Solá) y R (por Reutemann), que han formado parte de las alianzas podridas y espurias del oficialismo.
Kirchner propuso ‘redistribuir los ingresos', lo que suena lindo, pero que en realidad significa proteger de cualquier ‘redistribución' el monopolio de la propiedad que se encuentra en manos de una pequeña minoría que ha saqueado al país.
¿Qué tenemos?
Un salario real con menor poder adquisitivo que en los '90.
Tres millones de trabajadores en negro.
Un régimen laboral más tercerizado y flexibilizado que nunca.
Una inflación galopante y un tercio de la población en la indigencia.
¿No es todo esto el toque de difuntos de esta parodia nacional y popular?
La capitulación del matrimonio presidencial ante la derecha y la patronal sojera es una seria advertencia para los trabajadores.
Una vez más la historia nos demuestra que no tenemos salida bajo la dirección de la burguesía nacional y de sus lacayos.
Que los gobiernos patronales pseudonacionalistas ponen en peligro nuestras conquistas, de ningún modo las acrecientan o defienden.
Que su acción miserable devuelve posibilidades a una derecha comprometida con los peores ataques y hasta atrocidades contra los trabajadores.
Es hora de conclusiones: construyamos mediante la deliberación y la lucha una alternativa obrera y socialista.

23 junio 2008

CONTRA EL GOLPE Y EL AUTOGOLPE

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Cristina Kirchner anunció el martes que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas.En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.

CONTRA EL GOLPE Y CONTRA EL AUTO-GOLPE

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Cristina Kirchner anunció el martes que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso.
Pero al otro día, en Plaza de Mayo, dijo que las retenciones no eran el centro de la crisis.
Dijo que el tema era el cuestionamiento a la democracia y a la Constitución por cuatro entidades o individuos que no habían sido elegidos por nadie.
Dejó así en evidencia que sus propias intenciones al convocar al Congreso tampoco tienen que ver con las retenciones.
Por eso, al cabo de una semana ‘agitada', el gobierno sigue lanzando gritos de guerra y la patronal sojera vuelve a declarar el boicot al embarque de granos.
Estamos ante una crisis política, o sea de poder.
Los ruralistas, para imponerse, deben dar vuelta a una parte del peronismo, como ya está ocurriendo, y enfrentar al Congreso contra la Presidencia.
El kirchnerismo busca lo contrario: poner al Congreso contra el lock-out rural o, en su defecto, dirimir la crisis con un plebiscito.
La política de la ‘oposición' lleva a un golpe, ‘democrático', claro, y la del oficialismo a un autogolpe, más ‘democrático' aún.
Ambos bandos tratan de movilizar al resto de la clase capitalista y a una parte del pueblo para su lado.
Las víctimas de un golpe ‘democrático' y de un autogolpe igualmente ‘democrático' serán los trabajadores.
Los golpistas descargarán el precio internacional de los alimentos sobre los consumidores y lo mismo harán con el petróleo, la energía, el transporte.
Los autogolpistas impondrán mayores techos salariales y esconderán la inflación con el truchaje a cargo del Indek, mientras intentarán proseguir por el rumbo ya emprendido del aumento de los combustibles, los alimentos, el transporte.
Por eso es tan importante que los trabajadores intervengan en esta crisis con una política propia, que plantee la nacionalización de los grandes pulpos del agro y del comercio exterior, de la banca y de los monopolios que se quedan con la casi totalidad de las ganancias del campo.
De este modo, abriremos una vía de desarrollo nacional bajo la dirección de las masas.En lugar de esto, las burocracias de la CGT y la CTA se han juntado para el peor de los objetivos: apoyar al gobierno y a su auto-golpe.
Pero en el seno de la burocracia están operando los golpistas, desde el ‘ruralista' Venegas a la patota que comanda Barrionuevo.
El miércoles, una gran fracción de la burocracia saboteó el acto oficialista, incluidos sindicatos que ofician de kirchneristas.
La burocracia sindical no solamente traiciona nuestros intereses inmediatos: está conspirando con la patronal para imponer salidas anti-obreras y la dictadura civil que emerge de cualquier éxito golpista o auto-golpista.
Deliberemos en nuestros lugares de trabajo y de estudio sobre la crisis, en los sindicatos y organizaciones sociales y estudiantiles, y fijemos una posición independiente que sirva para intervenir, movilizarnos y derrotar a los explotadores.
La mayoría popular está fatigada y golpeada por esta pelea capitalista; convirtamos el fastidio popular en un arma de movilización de los trabajadores.

29 marzo 2008

Se ha iniciado una crisis política de conjunto

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La decisión del gobierno de subir del 35 al 44 por ciento el impuesto a la exportación de soja y de establecer aumentos móviles según vaya evolucionando el precio internacional, detonó el llamado ‘paro del campo' que se ha convertido en indefinido. No se trata de un rayo en cielo sereno: los conflictos del gobierno con las entidades agrarias han sido incesantes en toda la era K. Sin embargo, los K pusieron sus mejores empeños en mantener al peso artificialmente devaluado, por medio de compra de dólares.

Como consecuencia de esta política, ‘el campo' ha obtenido una renta de devaluación, a partir de exportar en monedas fuertes y pagar salarios e insumos con un peso débil. Los pulpos amigos del gobierno se beneficiaron como no lo habían hecho nunca; nos referimos a los agroexportadores como Cresud (Elsztain), Aceitera General Deheza (Roberto Urquía), Grobocopatel o el grupo Werthein. Se trata de grandes propietarios de tierras, que además manejan la exportación, el financiamiento de las cosechas y los puertos privados en el Paraná. Como se ve, la oligarquía está en los dos campos de la pelea (en el gobierno y en ‘el campo').

Pero la lista, incluso más significativa, incluye a las multinacionales automotrices que exportan el 80% de su producción; a los pulpos mineros que venden afuera el 95% de lo que extraen; y a la industria siderúrgica y del aluminio con las ‘emblemáticas' Techint y Aluar a la cabeza. A los monopolios petroleros hay que reservarles un lugar especial porque exportan el crudo con un 45 por ciento de retenciones, pero la nafta con solamente el 5 por ciento. Aunque los automotores no gozan de una situación ventajosa de precios en el mercado internacional, no se puede decir lo mismo de las otras ramas, cuyos precios han crecido, en un par de años, en un 500%.

Por qué la crisis

Es la primera vez en la historia argentina que la devaluación del peso acompaña un crecimiento de los precios internacionales, que en el caso de la soja, el maíz o el girasol ha aumentado unas cuatro veces, y el doble en el último año. En el caso de la carne, la ‘cuota Hilton' vale hoy más de 20.000 dólares la tonelada. En el pasado era al revés: la devaluación buscaba compensar la caída de la cotización de las exportaciones agrarias. Y aunque es cierto que el peso no se mueve de los 3,15 por dólar desde hace un año y medio, ha venido acompañando la devaluación del dólar, en un 15%, frente al resto de las principales monedas en los últimos ocho meses. A esto hay que sumar la duplicación del precio internacional de la soja, como resultado de la especulación internacional que ha desatado la devaluación internacional del dólar.

¿Por qué entonces la crisis, precisamente con ‘el campo' (que siempre tiene que ir encomillado porque expresa realidades sociales diversas y contradictorias)? Por la simple razón de que una política de devaluación de la moneda en un marco de suba de precios internacionales es lo más cercano a un cóctel explosivo. Es la receta para una hiperinflación, que el gobierno intentó contrarrestar mediante impuestos a la exportación cada vez mayores, incluyendo el establecimiento de un precio tope mediante la retención móvil. Pero los precios que se quieren controlar de este modo reaparecen por el lado de los costos de la producción, sea agraria o no, porque la suba internacional de los precios se difunde por toda la cadena. Así como el petróleo se fue a 100 dólares el barril, los servicios que atienden a la producción petrolera han crecido desmesuradamente. Lo mismo ocurre en el campo con los fertilizantes y las maquinarias.

El hecho es que a pesar del arsenal de retenciones, la carestía en Argentina se encuentra en el 25 por ciento anual - lo cual es la confesión total y absoluta del derrumbe de la política económica oficial.

Si esto no fuera suficiente para alimentar la crisis presente, hay una razón adicional: bajo el capitalismo, el Estado no puede imponer un gravamen que, siendo un 44 por ciento del precio, equivale a más del 80 por ciento del beneficio, no importa cuán alto este beneficio pueda ser en términos absolutos; los capitalistas, que son la clase dominante, no están al servicio del Estado sino que es el Estado el que tiene que estar al servicio de los capitalistas. El arbitraje del Estado entre los diferentes intereses capitalistas y con los trabajadores puede adquirir enorme flexibilidad, en particular si hay una crisis revolucionaria, pero tiene el límite que le fija el régimen social.

Fijar en estas condiciones un precio máximo (como el que imponen las retenciones móviles), que separa a los precios de la evolución de los costos, es una expresión de completa incoherencia y ha llevado la contradicción al paroxismo. El ministro de Economía, Losteau, dio expresión redonda a su completa incoherencia y al impasse del gobierno cuando dijo que necesitaba las retenciones para mantener la subvaluación del peso. Es el juego de la calesita: sacarle ‘al campo' 12.000 millones de dólares para mantener una devaluación que permita seguir con esa exacción.

Contradicción insuperable

El operativo no es, de todos modos, tan simple: el gobierno compra dólares para mantener al peso subvaluado, no con la plata ‘del campo' sino, en gran medida, mediante la emisión de moneda del Banco Central. La mayor parte de la recaudación por retenciones va al pago de la deuda externa, que el año pasado subió en casi 15.000 millones de dólares solamente por la indexación de la contraída en pesos. El aumento habría sido mayor si en lugar del índice de ajuste del secretario Moreno se hubiera aplicado el que corresponde realmente a la evolución de los precios. O sea que el gobierno ‘nacional y popular' le quiere ‘sacar' 12.000 millones de dólares ‘al campo' para seguir sirviendo a la deuda externa, cuyo servicio sube considerablemente en 2009, y poder mantener un dólar subsidiado para beneficiar a los exportadores.

Este rompecabezas insuperable de contradicciones explica el inmovilismo del gobierno ante la crisis, el desgraciado discurso de la Presidenta y la grotesca cruzada del piquetrucho D'Elía.

Crisis fiscal, crisis de Estado

La voluminosa polémica desatada por la crisis ‘del campo' ha dejado en un plano completamente oculto la verdadera raíz de lo que está ocurriendo. El funcionamiento del Estado y el servicio de su deuda no lo banca ni ‘el campo', ni ‘la industria', ni tampoco ‘el comercio'. La estructura fiscal nacional reposa sobre el IVA, ingresos brutos, cuarta categoría y otros impuestos al consumo, que a los trabajadores les lleva entre el 30 y 35 por ciento de los salarios. Mientras los asalariados aportan, de este modo, más del 50% del presupuesto, los capitalistas no aportan estrictamente nada: el 10-11 por ciento del presupuesto, que representarían ganancias e inmobiliario rural, es superado por las concesiones impositivas y los subsidios que les provee el Estado (esto vale también, digamos, para Gran Bretaña, donde, según un estudio de 2005, la clase capitalista es receptora de fondos del presupuesto, no contribuyente).

Todas las tentativas de actualizar la valuación fiscal de la tierra agrícola a su precio de venta han terminado en un fracaso. Al Estado capitalista lo mantiene una masa de trabajadores pauperizados, no la clase capitalista. La política devaluatoria y las retenciones son un recurso extremo para enfrentar una crisis fiscal del Estado argentino que afecte de forma mínima a los capitalistas, especialmente, claro, a los grandes.

A la luz de esta caracterización podemos hablar perfectamente de que estamos en presencia de una crisis de régimen y de Estado. Los economistas vulgares sustituyen esta caracterización por un torneo de culpas entre ‘el campo' y el gobierno. La salida a esta ‘crisis sistémica' pasa rompiendo el ‘sistema': derogando todo gravamen al consumo y descargando la totalidad de la financiación del presupuesto sobre la clase capitalista mediante impuestos elevados y progresivos.

No hace falta decir que cualquier reversión de la tendencia de la especulación internacional de materias primas, que es inevitable como consecuencia de la crisis capitalista mundial, deberá mandar al traste a toda la ‘ingeniería' fiscal del oficialismo. Una expresión, relativamente sutil pero no por ello menos significativa de la debacle de la orientación oficial, es que a pesar de la devaluación de la moneda la exportación argentina ha crecido paralelamente al promedio de otras naciones agrícoloexportadoras; las exportaciones de Brasil crecieron más que las de Argentina a pesar de la revalorización extraordinaria de su moneda, el real. ¿Por qué? Simplemente, porque no tuvieron que enfrentar la serie de crisis que se han ido produciendo desde 2003 con ‘el campo', ni los consecuentes cierres temporales de ventas al exterior.

‘El campo'

El precipitado derrumbe de la política oficial ha producido un movimiento agrario popular, pero dirigido por la capa superior del capital terrateniente, agroindustrial y agrofinanciero. Mientras el carácter popular del movimiento se ve en la composición de la mayoría de los cortes de ruta, su carácter oligárquico se manifiesta en su programa: disminución de las retenciones.

La directiva de la Federación Agraria ha acusado al gobierno de no tener en cuenta a la economía de los chacareros a la hora de aumentar los impuestos a la exportación, pero ella no tiene en cuenta los gigantescos beneficios económicos para los pulpos a la hora de reducirlos. Cuando las reivindicaciones se presentan en términos sectoriales o de rama, y no en términos de clases sociales, es inevitable que los reclamos de la capa baja de la cadena beneficien, incluso en mucha mayor medida, a la parte más alta.

La FAA, por otra parte, ha venido desarrollando una política sistemática de alianza con la Sociedad Rural y con los pulpos exportadores a través de Coninagro. La derogación o reducción de las retenciones perjudicará, por supuesto, a los consumidores, porque la obtención de un precio mayor desde la exportación repercutirá en el mercado interno. A los que dicen que la suba de las retenciones aumenta la vulnerabilidad del chacarero frente a los terratenientes o pulpos financieros, esto porque comprime su ganancia y capital de giro, hay que decirles que una reducción aumenta el precio de la tierra y con ello el arriendo al que recurren numerosos chacareros.

No es el precio internacional, sin embargo, o las retenciones las que deciden, en última instancia, claro, el destino del chacarero: ese destino está determinado por la estructura agraria y por la económica en general.

Los chacareros se han movilizado siguiendo, en su reivindicación principal, la línea de la menor resistencia, que no es necesariamente, o de ningún modo, la que les asegura su estabilidad o su progreso. Para esto último sería necesario privar a los 4.000 grupos que controlan el 50 por ciento de la tierra de su monopolio económico, y reconvertir a ese espacio en una explotación pública o en área de arrendamiento. Solamente así podría repoblarse el campo, lo cual no es un contrasentido en Argentina, dada la jerarquía de su espacio y de su potencial agrario. En lugar de pretender prosperar con una renta devaluatoria que acentúa la miseria de la mayoría de los consumidores, debería defenderse el principio de la nacionalización del comercio exterior, bajo control popular, para que los recursos internacionales sirvan a la industrialización de conjunto del campo.

Una crisis política en regla

El gobierno no ha ingresado en una inesperada crisis política por ineptitud, aunque es propio de un impasse convertir en inepto hasta al más sabio. El discurso de la Presidenta e incluso las exhalaciones de D'Elía son una prueba: el oficialismo se adjudica la enorme rentabilidad ‘del campo' que ahora le reprocha como una afrenta.

Es clara la situación sin salida del actual esquema económico; su reformulación no podrá evitar crisis aún mayores. Desde ya una parte del personal político del PJ se ha manifestado a favor del paro agropecuario (intendentes, gobernadores), cuando aún no se secó la tinta de la convocatoria electoral que debería consagrar presidente, por unanimidad, al cónyuge masculino de la pareja. El gobernador tucumano del 75 por ciento de los votos ha sido abandonado en masa por la oligarquía tradicional de la provincia y por muchos productores, afectados por las caídas de la demanda internacional de algunos rubros.

Si se mira bien, los principales opositores han salido a ofrecerle al gobierno una salida de cicuta en bandeja de plata: que se ponga de acuerdo con las entidades agrarias, hacer recular en dosis al gobierno para cobrarse la factura en las parlamentarias del año que viene. Es la salida más probable, pero ella se hará a expensas de los chacareros, que podrían obtener en mayor o menor medida el reclamo de suspender el aumento de las retenciones, pero que en nada evitará que carguen con el peso mayor de la caída de precios que ya plantea la crisis mundial. También pagarán la cuenta los amigos nacionalistas del gobierno, porque el pacto entrañará un freno a la devaluación del peso, con el crecimiento correspondiente de las importaciones de productos industriales. Pero incluso cualquier diálogo o acuerdo se perderá en el desaguadero cuando la crisis mundial se haga más manifiesta en Brasil, que ya ha producido un déficit descomunal de cuentas con el exterior, en el breve curso de 2008, debido a la remesa de ganancias y dividendos.

Puede llamar la atención que una crisis política en un régimen burgués haya sido desencadenada no por la clase obrera, sino por un conjunto de fracciones de la clase capitalista. La anomalía no es tal si se piensa que el síntoma más contundente del impasse de un régimen es la inconformidad de las clases que medran o se aprovechan de él, en tanto que para los trabajadores las tensiones de la sociedad capitalista son el pan de cada día. La oligarquía contribuyó fuertemente a socavar a la dictadura de Onganía; los acreedores de la deuda externa, Reagan y Thatcher, a los Galtieri; los Bunge y Born a Alfonsín; y los Techint y el Deutsche Bank (que debía pagar los seguros por un incumplimiento de la deuda externa) a De la Rúa.

Moyano, Yasky y D'Elía

La clase obrera se encuentra ausente en esta etapa de la crisis, pero esto no quiere decir que esté ajena a ella. Por empezar, está viendo el desguace de la CTA, cuya pata agraria se levanta contra el gobierno, mientras su pata docente hace de lamebotas del oficialismo y su ala piquetrucha de fuerza de choque.

Para aquellos sectores sindicales que señalaban a la CTA como la salida frente a la CGT, es una lástima que hayan dejado pasar Semana Santa para darle un merecido responso. Por el lado de la CGT, ungida columna vertebral del Kristinismo, ha oficializado a los ojos de todo el país su condición de fuerza de choque, que quizá pasó inadvertida en el Hospital Francés, en Sauce Viejo (Neuquén), en el Casino, en el Subte, contra la Fuba... y así de seguido.

Es la burocracia que entregó las paritarias por el 16 por ciento de promedio anual, cuando la inflación ha ido más lejos e irá más lejos aún al final de esta crisis. Ya se observan en los metalúrgicos, mecánicos y bancarios varios frentes de resistencia a esta entrega en las paritarias que aún no han cerrado. Gran parte de las motivaciones que llevaron a una parte media y superior de la clase media a movilizarse a partir de la noche del martes, tuvo que ver con el rechazo al patoterismo ‘sindical', o sea a una mafia que ha recibido la consagración oficial, cuando el asesinato del santafesino Berioz, del sindicato de camioneros, y de otros en otros sindicatos, están mostrando un cuadro de descomposición imparable, vinculado con el manejo de cuantiosas sumas de dinero.

La parte derechista de la pequeña burguesía que también caceroleó el martes no tiene capacidad política propia para darle una dirección política a una oposición popular, salvo en la medida en que la permanencia de la burocracia de los sindicatos y sus métodos patoteriles le arriman letra a su demagogia. La descomposición del nacionalismo burgués pone de manifiesto el lugar histórico irremplazable que tiene la construcción de una alternativa obrera y socialista.

Emprendamos una campaña política

¿Cómo arrancar en esta nueva etapa? En nuestra opinión, con una movilización política que traiga al escenario las grandes reivindicaciones obreras y populares, al mismo tiempo que oponemos al programa de frente único de los terratenientes y chacareros un programa que salde la revolución agraria y nacional que tiene pendiente históricamente Argentina, la expropiación de los grandes capitales latifundistas y financieros. De esta manera estaremos luchando para llevar al campo de la clase obrera combativa a los obreros del campo y a los pequeños chacareros, y contribuiremos a romper el frente con la oligarquía que han promovido las llamadas entidades agrarias.

Jorge Altamira

26 marzo 2008

OTRA PUEBLADA DESPUES DE UN DISCURSO PRESIDENCIAL

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Un gobierno hipotecado, una crisis de largo alcance
Cristina Kirchner ha logrado con su discurso arrogante y provocador lo que solamente De la Rua había conseguido antes de ella: suscitar una rebelión popular.
La presidente ataca el paro de los grandes pulpos y pequeños y medianos productores agropecuarios desde la ‘caja’ de De Vido, los fondos de Santa Cruz, la reprivatización de YPF y la creciente entrega del petróleo, los sobreprecios de Skanska, la 4x4 que Varizat tiró contra los docentes de su provincia, el pago de la deuda externa con la plata del Anses, una inflación imparable, los techos salariales y, por último, desde las patotas de la burocracia que ella ungió como sus aliadas, que van al ataque de los trabajadores que luchan, o desde los piquetruchos como D’Elía, que encubren las fechorías del oficialismo.
El paro agropecuario expresa el agotamiento definitivo de la política de devaluación monetaria y de intervencionismo arbitrario del gobierno en beneficio de la ‘burguesía nacional’ adicta.
Estamos ante una lucha por el reparto de la renta económica entre diversos sectores capitalistas, cuyas consecuencias las paga el pueblo con carestía y superexplotación.
La Federación Agraria Argentina e incluso muchos chacareros autoconvocados han desvirtuado el carácter independiente de su lucha al aliarse a la Sociedad Rural y a los pulpos agrofinancieros, que serán los mayores beneficiarios de la reivindicación de suspender los aumentos de las retenciones a las exportaciones.
Los pulpos y los terratenientes tienen valuaciones fiscales irrisorias con la complicidad de los Kirchner, los Scioli, los Schiaretti o los Binner. Estos grandes pulpos son los que sustentan, en América Latina, la ofensiva de Bush contra los procesos populares o de liberación nacional.
El componente popular de los cortes de ruta agrarios está desvirtuado por la dirección política y los reclamos del movimiento, que son los de la gran propiedad capitalista agraria.
El Partido Obrero quiere destacar el derrumbe completo de la política económica oficial, que es también una expresión de la crisis capitalista mundial. La salida a este derrumbe no pasa por tomar partido por cuál sector capitalista se queda con el fruto del trabajo de la clase obrera y de los productores independientes. Pasa por impulsar la nacionalización de la gran propiedad agraria y su arrendamiento a los chacareros necesitados de tierra y al servicio del poblamiento agrario, o de los obreros del campo. Pasa por la nacionalización del comercio exterior y por sobre todo de los puertos privados (por donde los grandes pulpos contrabandean la exportación sin pagar retenciones), bajo control de productores y obreros, para asegurar que los beneficios de la producción sirvan a la industrialización agraria y a superar las grandes carencias sociales.
Ante la crisis abierta llamamos a los trabajadores a no permitir que la burocracia siga manejando las paritarias y a intervenir en ellas para imponer un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar y el fin de la flexibilización laboral.
Se ha abierto una crisis de largo alcance, económica pero por sobre todo política. El nacionalismo burgués concluye en un fracaso.
El gobierno matrimonial está definitivamente hipotecado. Impulsemos una alternativa obrera y socialista.
JORGE ALTAMIRA

31 enero 2008

CRISTINA K-BUSH

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“OPERACIÓN BASURA” CONTRA CHÁVEZ


Los economistas criollos siguen deambulando por los estudios de televisión para asegurar que Argentina se encuentra blindada frente a la crisis financiera internacional.Aseguran que estamos protegidos por los altos precios de las materias primas, por la demanda de China y por las divisas que lleva acumuladas el Banco Central.Lo mismo sostenían los grandes bancos norteamericanos que ahora se encuentran al borde de la bancarrota. Pero como lo acaban de demostrar los trabajadores del Indec, Argentina ni siquiera necesita que la zamarreen de afuera, porque con una inflación del 20-25 por ciento anual se sacude sola.De cualquier modo, se trata de una inflación ‘reprimida’, porque no tiene incorporado el semi-congelamiento de precios de los combustibles, la energía o del transporte, ni el deterioro de la infraestructura en estos rubros. La Presidenta se ha visto forzada a aplazar, otra vez más, un reajuste ya comprometido de los precios de la electricidad.Solamente aquí, el gobierno ha dilapidado casi 5.000 millones de pesos en subsidios, que obviamente no han agregado un solo Kw en capacidad instalada.Por otro lado, también los salarios revisten entre los precios reprimidos, como se pudo ver en el generalizado reclamo de un aguinaldo especial a fin de año.Más allá de los convenios colectivos, la mitad de los trabajadores en negro recibe un salario considerablemente por debajo del que regía antes de 2001.En menos de un mes, los temores que generan las paritarias en el oficialismo obligaron a la Presidenta a pedirle a Moyano que archive su amenaza de cambiar de vereda y se comprometa con un tope salarial cuando se discutan los convenios de trabajo.La inflación ha paralizado por completo al nuevo gobierno, que ha sido incapaz hasta ahora de tomar cualquier iniciativa económica en los frentes de crisis que tiene abiertos.Una prueba de ello es la negativa oficial del nuevo jefe de la Anses a cumplir con el fallo de la Corte que establece la movilidad de las jubilaciones, con el argumento de que necesita asegurar los grandes equilibrios económicos.Otra prueba es la decisión de construir un tren bala a Rosario y a Córdoba por el solo motivo de que Francia ofrece una financiación extranjera que los Kirchner no reciben de ningún otro lado.Para desgracia del matrimonio, sin embargo, el banco encargado de la operación, el Société Générale, se ha ido a pique por una apuesta desafortunada en los mercados financieros.La crisis mundial agarra a Argentina cuando aún no ha superado los desequilibrios enormes que generó la bancarrota de 2001.
Esto se ve también en la cuestión del ‘famoso’ superávit fiscal, que no tiene en cuenta los pagos de intereses de la deuda pública y la necesidad de amortizar una parte de su capital. Cuando se toma en cuenta al conjunto de las provincias, la situación se convierte en deficitaria; las provincias sólo reciben el 36% de la recaudación de impuestos, contra un 52% bajo los gobiernos de Perón, primero, y Alfonsín, más tarde. Pero las finanzas provinciales no tienen en cuenta, a su turno, los déficits enormes de los municipios, como se verifica en los impuestazos que han decretado los intendentes bonaerenses en las primeras semanas del año. A esta calamidad hay que añadir que las cuentas públicas no consideran el faltante de inversión en educación, vivienda y salud – o sea que esconden un completo deterioro de la infraestructura social pública. En esta línea se entiende que la oferta de educación privada, en la Ciudad de Buenos Aires, supere holgadamente a la pública, con el encarecimiento consiguiente de la canasta de consumo. La Presidenta ha tenido la ‘magnanimidad’ de aumentar los subsidios a las obras sociales, pero todavía falta el hueso más duro, como lo son los aumentos de tarifas de las pre-pagas.Todos estos desequilibrios ya estaban presentes para 2008, esto sin tener en cuenta la crisis internacional. Esta última amenaza incrementar las presiones inflacionarias, en el caso de una devaluación del dólar y de la especulación que favorece la reducción de tasas de interés en Estados Unidos, para desatar luego una depresión y deflación generales cuando se derrumbe la demanda golpeada por la inflación. En las tres primeras semanas de 2008 se ha producido una fuga de capital de 10 mil millones de dólares en Brasil – uno de los países donde la especulación financiera ha jugado más alto en los últimos años. No hace falta que Argentina sea vulnerable a los vientos externos; es suficiente que lo sea Brasil, cuya Bolsa, a diferencia de la Bolsa de Argentina, ha acumulado una enorme deuda financiera.
Perón, PerónEn este contexto de crisis el ex Presidente quiere convertirse en jefe del PJ por aclamación – naturalmente con vistas a las elecciones de 2011. Necesita llenar un vacío político en el campo de los punteros políticos del oficialismo, que como lo demostraron las elecciones en numerosos municipios están más divididos que nunca. Es inevitable que el copamiento de la presidencia del PJ termine creando una dualidad de poderes, sin que importe para ello la armonía de la pareja oficial. Lo que importará sobremanera aquí es la marcha de la crisis económica y la agudización de las contradicciones sociales. Objetivamente se crean dos centros de poder, uno vinculado a la gestión gubernamental y el otro que tendrá que ver con la lucha de las camarillas pejotistas.Los ataques criminales contra los intendentes de Almirante Brown y Esteban Echeverría, por parte de sus viejos rivales en el distrito, pone de manifiesto que una ‘normalización’ del PJ podría llegar a ser sangrienta a nivel municipal, y que en todo caso Kirchner tendrá que tomar primero el cetro y luego peregrinar por los distritos para arbitrar los conflictos. No es precisamente una tarea que potencie. A nivel provincial ya han asomado los conflictos entre Scioli y Balestrini, e incluso entre éste y De Vido, quien también tendría aspiraciones a encabezar al pejotismo bonaerense. Con una conveniente dosis de problemas económicos y luchas sociales, la dualidad de poderes se podría dilatar hasta formar cuadriláteros y pentágonos de peleas. Por último, Kirchner tendrá que convencer a los ‘progres’ y a los piquetruchos de que el renacimiento del peronismo no va en desmedro de ellos. Varios opinólogos han asegurado que el país acabará descubriendo de nuevo que el peronismo es el único partido realmente existente de Argentina, pero olvidan que esto no lo consiguió ni Perón – salvo durante un período muy breve. El intento de Kirchner se parece más al canto de un cisne (luego muere), aunque tampoco es claro que Kirchner cante. En un contexto más general, el intento de acaparamiento completo del poder por parte del matrimonio oficial, como si tratara de un bien ganancial, va a contrapelo de otras experiencias en el continente, que han lucido más sólidas hasta hace poco; a nadie se le escapa la declinación política de Morales y de Chávez. El objetivo estratégico de un acaparamiento del poder es regimentar a los trabajadores y explotados, y forzarlos a una colaboración permanente con la patronal.
A desalambrarEn el campo de los trabajadores tenemos un panorama complejo. De un lado, existe una vanguardia de trabajadores que se está defendiendo de un ataque conjunto de la patronal y la burocracia sindical, que quieren eliminarlos de la escena del movimiento obrero. Del otro, hay una enorme masa de trabajadores que está ejerciendo una presión sorda que por momentos se hace abierta, por sus condiciones de trabajo y de sus salarios. Si ambos movimientos marcharan en común serían imbatibles, y no solamente esto: tendrían la capacidad para generar un cuadro de gran deliberación popular.En estas condiciones, la coordinación para defender a los lugares de trabajo en conflicto debería extenderse a una acción común con referencia a las paritarias y los lugares de trabajo principales de cada sindicato, que es donde las discusiones paritarias tienen mayor repercusión. Al lado de una campaña de solidaridad con las luchas, se presenta incluso como más importante una campaña para que los trabajadores ejercen la soberanía en los reclamos paritarios. El diseño oficial, que al principio pretendía que se firmaran convenios bi-anuales para extender el período de ‘paz social’, ahora busca lo mismo pero al revés: aumentos en cuotas, que congelen por anticipado los salarios de cara a la inflación. Se trata de desarrollar una política que levante las tranqueras entre las distintas aspiraciones y formas de lucha del pueblo.El asunto es, con todo, más amplio. Todos los sectores populares se encuentran afectados por la crisis capitalista y la política oficial. Los jubilados, a los que no se reconoce la movilidad de las jubilaciones ¡en un período inflacionario! Los barrios que sufren cortes de agua y de luz, incluso como resultado de la especulación inmobiliaria. Las muertes en las rutas, que ponen al desnudo la falta de infraestructura vial, sobrecargada por la expansión anárquica del parque automotor.Existe un vínculo común entre todas estas aspiraciones, más allá de su heterogeneidad social, que consiste en que tienen como contrincante al mismo Estado capitalista condicionado por los intereses de los explotadores. Las revelaciones incesantes de nuevas conexiones entre el aparato oficial del Estado y los viejos grupos de tareas – luego de un cuarto de siglo de democracia y cinco de kirchnerismo–, y las operaciones constantes de estos dos aparatos para amedrentar al pueblo, como la represión a los trabajadores en lucha, la desaparición de JJ López, el ‘suicidio’ de Febres, el reiterado ‘gatillo fácil’; demuestran que es imposible obtener la satisfacción de las aspiraciones democráticas sin desmantelar a ese aparato y al gobierno que activamente los protege o los encubre.Los Kirchner están sentados no solamente sobre una caldera social sino también política. El canje político que ha hecho el matrimonio oficial con el gobierno de Bush para proteger a su propia camarilla y desviar los ataques por la valija con exclusividad al gobierno de Chávez, revela su incurable hipocresía política y su rápida capacidad de adaptación a las presiones del imperialismo. Lo más sucio de la ‘operación basura’ atribuida por la Presidenta a Bush ha sido su propia adaptación a ese operativo, que naturalmente acentuará la crisis continental en la que se encuentra envuelto el gobierno ‘bolivariano’.La tarea que propone el Partido Obrero es juntar todos estos reclamos y reivindicaciones; preparar el terreno para luchar por ellos; coordinar las luchas; acentuar la denuncia de los atropellos políticos del Estado en el país y la política internacional; y por medio de esta acción liberar las fuerzas contenidas del movimiento popular y luchar para las concentre en una perspectiva socialista.
Jorge Altamira

10 diciembre 2007

La derrota del bonapartismo plebiscitario de Chávez

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El pueblo de Venezuela ha votado, con el No, contra una tentativa de consolidar un régimen de poder personal, el cual constituye una amenaza para la libertad de organización y la independencia de la clase obrera y de sus organizaciones. Tres millones de electores variaron su voto con respecto a las presidenciales de 2006, cuando Chávez ganó con una mayoría del 63%. La tentativa bonapartista de Chávez escindió a su frente político en tres fracciones: una de derecha, encabezada por el general Baduel, una intermedia representada por el gobierno y por la izquierda que se transformó en furgón de cola del nacionalismo burgués, y una tercera de izquierda, que estuvo encarnada por sectores sindicales minoritarios que han venido defendiendo la independencia y organización de la Unión Nacional de Trabajadores, y que llamaron a votar por el No. La derrota de un referendo convocado por el régimen político de turno es un acontecimiento de características excepcionales, que por lo tanto deja planteada, objetivamente, una crisis de conjunto. La derecha política del país, que monopolizó la campaña del No, intentará servirse de esta elección para inclinar a una parte del ejército de su lado y abreviar el mandato presidencial de Hugo Chávez. La izquierda debería movilizarse para poner en pie con toda rapidez a los sindicatos independientes y a la UNT, advirtiendo a los trabajadores que solamente sobre esta base podrá haber una salida progresista y revolucionaria a lo que ya se presenta como una crisis de régimen. El chavismo ha sido víctima de sus propias contradicciones, principalmente entre su pretensión de conquistar la independencia nacional, por un lado, y su política de estrangular la movilización independiente de las masas, por el otro; o entre su planteo de “democracia verdadera”, de un parte, y la tendencia irreprimible a la estatización de la sociedad, en especial de sindicatos, organizaciones populares, y las empresas recuperadas y estatales, de la otra. En oposición a la estatización social de contenido capitalista, la izquierda debería reforzar a partir de ahora la lucha por la autonomía de las organizaciones obreras y el control y gestión obrera de la actividad económica y social. Es necesario aprovechar la crisis de las tentativas de estatización social para poner a la clase obrera de Venezuela, y en especial a los obreros petroleros, a la cabeza de la movilización revolucionaria. La crisis política planteada por la derrota de la tentativa bonapartista deja una lección para toda América Latina, y en forma inmediata para Bolivia: los regímenes nacionalistas son una trampa mortal para las masas. El camino de la victoria de la lucha por la independencia nacional (la Unión Socialista de América Latina) pasa por una dirección política obrera independiente.
3 de Diciembre de 2007
Jorge Altamira
Partido Obrero

La nueva situación en la gran huelga del Casino

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APOYARLOS MAS QUE NUNCA La gran huelga de los trabajadores del Casino enfrenta un nuevo escenario. El gobierno ha decretado una peculiar conciliación obligatoria que reincorpora legalmente los 97 compañeros despedidos, pero dispone el reingreso tanto de despedidos como de huelguistas 72 horas hábiles después, es decir en el primer turno (6hs) del miércoles 12 de diciembre próximo. Será la continuidad de la lucha la que tendrá que conseguir el cumplimiento por parte de la patronal de la conciliación dispuesta. El festejo de los compañeros se explica porque lograron esto de parte de un gobierno que los ignoró durante 20 días. Después de haber sido víctimas de una patota del SOMU afín al poder kirchnerista (su titular Omar Suárez viajó a la OIT con Cristina Kirchner), a pesar de la masiva y notoria huelga general, del sinnúmero de movilizaciones realizadas y después de haberlos reprimido brutalmente con la prefectura dependiente directamente del gabinete nacional. Al mismo tiempo, los sindicatos de la actividad se sacaron la careta y en un hecho sin precedentes se oponen a la reincorporación de 97 sostenes de familias trabajadoras. Se demuestra que clanes adversarios como el de Barrionuevo, a cuyas filas pertenece el macrista Daniel Amoroso de ALEARA, y el moyanismo que integra el SOMU, cierran filas contra una organización de bases, que funciona por asamblea, que conquistó un convenio superior y que defiende a sus compañeros del despido arbitrario. La patota sindical, la patronal del empresario Cristóbal López y el monopolio español CIRSA y el gobierno se oponen por el vértice a la proliferación de cuerpos de delegados de base que actúan efectivamente a favor de sus compañeros en los lugares de trabajo. La reincorporación efectiva de los despedidos es parte de la defensa estratégica de esta perspectiva en la clase obrera, por ese camino podremos defender el salario contra la inflación y luchar por convenios que acaben con la superexplotación obrera. Llamamos a todas las organizaciones obreras a apoyar esta huelga hasta su victoria. Reforzará las filas de todos los trabajadores. Apoyemos los piquetes, el fondo de huelga, las movilizaciones y estemos todos presentes a la hora prevista del ingreso de los compañeros.
PARTIDO OBRERO

20 noviembre 2007

Plan de lucha nacional por el aborto legal

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Los datos son conocidos, pero no nos cansaremos de repetirlos. En la Argentina, el 40% de los embarazos termina en aborto. Cada año, medio millón de mujeres interrumpe un embarazo clandestinamente. El costo de esa decisión desesperada es altísimo. El aborto ilegal es la primera causa de internación hospitalaria femenina. Condena a miles a la mutilación. Mata a unas 500 mujeres cada año. Las estadísticas oficiales registran muertes de niñas y adolescentes por aborto clandestino por el rotundo aumento del embarazo en esta franja. Un bebé de cada seis nace de una adolescente. Cada año hay 3.000 niñas madres (entre 10 y 14 años), lo que delata la magnitud de la violación infantil. El ministro González García -que se ufanó de que su gobierno garantizaba la anticoncepción al 80% de las mujeres– tuvo que confirmar nuestras denuncias: “tanto la mortalidad materna en general como la que se debe al aborto crecieron levemente entre 2000 y 2005” (La Nación, 12/10). El kirchnerismo y los gobiernos provinciales, subordinados a los dictados de la Iglesia, son responsables de esta catástrofe.
Abortan en la clandestinidad mujeres de todas las clases sociales. El Estado viola sus derechos humanos, impidiéndoles decidir si quieren ser madres y cuándo quieren ser madres. Pero las que arriesgan la vida son aquellas a las que no se les reconoce el “derecho a decidir” en ningún orden de la vida. Las niñas, jóvenes y adultas de los sectores populares, privadas de educación sexual, privadas del acceso a la anticoncepción gratuita, y obligadas a abortar en la ilegalidad pero también fuera de toda atención médica. Son víctimas de una sociedad que castiga sin piedad la misma maternidad que exige. Abortan las jóvenes porque un hijo les impide seguir estudiando y vuelve más difícil conseguir empleo. Las flexibilizadas que trabajan jornadas interminables. Las trabajadoras precarizadas, para que no las despidan. Las desocupadas que no quieren más hijos sin alimento ni abrigo ni vivienda. Este dramático cuadro convierte la legalización del aborto en un imperativo de vida o muerte, en una cuestión urgente de salud pública.
Pero para los “defensores de la vida”, la vida de las mujeres no vale nada. Todos los candidatos patronales se definieron en contra del aborto legal y anunciaron que mantendrían esta situación, las candidatas mujeres a la cabeza. El renovado compromiso antiabortista de Cristina K es exhibido como prenda de reconciliación del kirchnerismo con la Iglesia. Los pactos con la Curia pisotean la voluntad popular: en todas las encuestas la mayoría de la población aprueba la legalización del aborto.
La Iglesia se opone al aborto legal en nombre de “la defensa de la vida”. Lo que promueve, en realidad, es el aborto ilegal y, en consecuencia, la muerte materna. Protege de este modo sus ganancias por el tráfico de bebés para adopción ilegal (como el obispo Baseotto en Añatuya). Y los millonarios subsidios estatales para los hogares como el Portal de Belén o la fundación de Grassi, donde “cuidan” chicos arrebatados a sus familias, con los que vuelven a lucrar cuando los dan en adopción. Esto explica por qué se mantiene la penalización del aborto, sabiendo que es una farsa. ¡Las cárceles deberían estar llenas de mujeres! Y cualquier gobierno que pretendiera encarcelar medio millón de mujeres, sería en el acto derrocado por la furia popular. La ilegalidad es útil para reforzar el dominio ideológico del clero, que pregona que eludir la maternidad y la esclavitud doméstica es un pecado y un delito.
Contra lo que muchos esperaron, el primer gobierno kirchnerista no avanzó un paso en la ampliación del derecho al aborto. Por el contrario, entregó más acabadamente el control de la Justicia y de las direcciones hospitalarias a agentes de la Iglesia, que bloquean impunemente los abortos autorizados por el Código Penal. Aunque esto implique la muerte de la madre y la orfandad de sus otros hijos, como sucedió con Ana María Acevedo. ¿Quiénes son los asesinos?
En el Encuentro Nacional de Córdoba, miles de mujeres discutimos que las ilusiones en el gobierno y los sectores patronales han sido un freno para obtener este derecho, sin dudas el más sentido por el movimiento de mujeres. Decidimos un plan de lucha nacional para arrancar el aborto legal, seguro y gratuito en todos los niveles del sistema de salud. Un logro que debe ir acompañado de una educación sexual laica y científica y del acceso universal y gratuito a la anticoncepción.
El aborto legal no es exclusivamente una “cuestión de mujeres” ni de las organizaciones de mujeres. Se precisan miles en las calles dispuestos a enfrentar al gobierno y a la Iglesia. Llamamos a las organizaciones obreras y populares combativas, a los sindicatos antiburocráticos, a los centros de estudiantes, a pronunciarse y a tomar como propia esta causa.
Plan de Lucha Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito
25 de noviembre: Día Contra la Violencia hacia la Mujer
10 de diciembre: Día Internacional de los Derechos Humanos
23 de febrero: A 5 años de su detención, por la libertad inmediata a Romina Tejerina
1 de marzo: Comienzo de las sesiones legislativas
8 de marzo: Día Internacional de la Mujer Trabajadora

23 de Noviembre:Marchamos de Congreso a Plaza de Mayo 17:30hs

El Gobierno y La Iglesia Responsables de la Violencia contra la Mujer

Aborto legal y Gratuito ya!!
Plenario de Trabajadoras - Partido Obrero

EL 16 DE DICIEMBRE Vamos todos al Pic-Nic!!

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El día 16 de diciembre realizaremos nuestro Pic-nic anual en el Parque Pereyra Iraola. Será una importante movilización política, una jornada de demostración política del grado de desarrollo e influencia de nuestros planteos entre los trabajadores y su vanguardia.
Es la oportunidad para avanzar en las conclusiones y el análisis de los ejes políticos que llevamos adelante durante todo el año y los desafíos que nos planteamos de cara al próximo.
Vendrán las figuras protagonistas de las luchas en los sindicatos y las fábricas. Los compañeros del Subte, del Indec, los docentes, de Metrovías y los gráficos, entre otros; serán quienes debatirán las perspectivas políticas de cada lucha y la construcción de una corriente clasista independiente en los sindicatos y de un partido de nuestra clase.
Será el momento para presentar un balance sobre el Encuentro Nacional de Mujeres y lanzar la campaña por la ley de derecho al aborto, planteando la defensa de la lucha de la mujer, delimitándonos del gobierno de Cristina K.
Tendrán lugar charlas sobre el arte y la cultura, sobre psicología, donde invitaremos a quienes colaboran a diario con nuestra Prensa Obrera.
El Pic-nic tiene como objetivo fundamental que las familias obreras, de cada barrio, de cada fábrica, vengan a compartir una jornada de esparcimiento, pero también el balance político y social del año y las luchas venideras, preparándonos para nuevas confrontaciones y crisis en el marco del nuevo gobierno K.
Ya se está haciendo la planificación en torno a los compañeros de las fábricas que vendrán, en los frentes gráficos, docentes, los hospitales y la UTA, etc. Lo mismo de las barriadas, con los compañeros que lucharon todo el año contra la contaminación, por la vivienda y la carestía creciente para mantener los hogares.
La juventud de los colegios y las universidades, que como la Fuba y el Pellegrini entablaron enormes batallas por la democratización y contra las camarillas, en defensa de la educación pública, tendrán su lugar. También los cientos de jóvenes que se organizan en el Conurbano en los proyectos juveniles, y junto al Polo Obrero.
Se está preparando una muestra de los mil números de Prensa Obrera, y también aprovechará la ocasión para presentar los números de Política Obrera, órgano anterior, fundador de nuestra organización.
Se presentará el video de la charla entre Néstor Pitrola y el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, sobre la criminalización de la protesta social, que fue un suceso en la UBA.
En los dos escenarios tendrán lugar recitales de bandas y grupos de rock, tango, cumbia y la tradicional competencia de baile. Los más chicos tendrán entretenimientos con payasos, teatro, etc.
Ya comienza esta semana la inscripción para los campeonatos de fútbol de mayores y Sub-13. Lo mismo para el campeonato de vóley, como todos los años.
Queremos que todos los compañeros se sumen a esta movilización obrera y a preparar el año que viene con nuestro partido en el marco de la construcción de una alternativa obrera y socialista.
¡El 16 vamos al Pic-nic!
 
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